26 de mayo de 2009

El arco de entrada

Las dos brujas iban caminando por el bosque más frondoso del continente. Era una selva en que la llovizna era constante, insanciable, y que a penas dejaba ver el sol, pero que alguna vez era posible encontrar ambos fonómenos entrelazados. Aquella mañana, Lyda y Gudrun, estaban a punto de presenciar uno de esos fenómenos. Movidas por diferentes motivaciones, caminaban juntas hacia un destino tan común como remotamente alejado. Lo que iban a hacer era algo que ninguna deseaba, y que ambas ansiaban terminar, y olvidar.

El bosque, aquella mañana, regaló a las brujas uno de esos momentos que pocos pueden apreciar. Uno de esos en que has de encontrarte en el momento preciso en el lugar preciso, o te lo pierdes. Es posible que el bosque fuera consciente de su presencia entonces, y por ello les otorgara con aquella visión espectacular. Entre las nubes bajas y su llovizna surgió un rayo de sol, suficiente para evocar todo un haz de luz multiculor... El arcoiris que apareció frente a ellas, colina abajo, fue impresionante. Era un semicírculo perfecto, y ambas se maravillaron, aunque por unos minutos no dejaron de caminar, ni hablaron, hasta que Gudrun, la bruja orcglud, rompió el silencio.

- ¿Conoces, Lyda, el secreto del arcoiris?

Ella miró a la bruja deforme. Era tan horrenda que sin dudar, devolvió la mirada al arcoiris, una visión que contratstaba agradablemente con el rostro negro de la bruja.
- He oido que en su base habita un duende,- Lyda calló un segundo, al acordarse de Sebah, y para evitar apenarse, continuó hablando.- y que aquel que consigue llegar hasta allí, puede hacerse con su tesoro.

La bruja orcglud comenzó a reir, primero escupiendo y después estornudando, como si se ahogara.- ¿Y lo guarda en un caldero?- Siguió riendo, hasta que no pudo más.- No, Lyda. El secreto del arcoiris es que es un arco de entrada...- La bruja pelirroja se quedó perpleja, sin comprender.- Aquel que logra atravesar el arco de entrada, ese semicírculo que desaparecerá en unos minutos, a medida que nos acercamos, puede viajar en el espacio. Cada vez que ves un arcoiris frente a ti, es porque hay otros seis arcoiris en otros lugares del Mundo. Siempre se abren siete puertas, y aquel que atraviesa una, y pocos los han logrado, sale por cualquiera de las otras seis puertas multiculores...

Lyda no podía dejar de mirar el haz de luz semicircular. Era tan bello...

- Ese es el verdadero secreto del arcoiris, Lyda de Lis.



11 de mayo de 2009

Ciudad del Reo: Callejero




Hola!

Últimamente no tengo mucho tiempo para venir por aquí, muy a mi pesar (es la recta final del curso, y estoy hasta arriba)... Pero no por ello dejo de ocuparme en mis cosas. He estado trabajando en la Ciudad del Reo (sí, he decidido cambiarle el nombre, ya me diréis qué os parece). He subido ya los apartados para los lugares de la Ciudad del Reo, así como un mapa interactivo para visitar la ciudad. Quiero tener esto terminado antes de volver a Palma, para primeros de julio (previsiblemente), así utilizarlo como escenario para que juguemos otra aventura.

Bueno, quería enseñaros lo que he hecho. Aquí os dejo el enlace al Callejero (el índice de los lugares que los PJs podrían visitar en la Ciudad del Reo) y el mapa interactivo, en formato pdf descargable.

Espero que os guste!!

28 de abril de 2009

Autorretrato

La falda del volcán ofrecía pocos días soleados, pocos días como aquél. Las nubes, que atravesaban el continente velozmente, se detenían al toparse con la monatña más alta de aquel mundo recóndito. En torno a ella, se establecían, y aquel que ascendía la empinada ladera lo suficiente, podía apreciar un mar de nbes que a menudo cubría el horizonte, sin dejar ver las bastas tierras que se extendían hacia el sur, cubriendo la Selva de Agana.

Aquella mañana era diferente. El sol lucía radiante, y Lyda, al despertar, no pudo evitar salir al jardín a disfrutarlo. La bonita muchacha llevaba unos días preocupada. Últimamente se sentía diferente. Su conocimiento de la magia mutable había cambiado. Cada vez sabía más, y sus secretos se le iban desvelando, pero ello traía consecuencias. El hecho de poder convertirse en un pajarillo rojo y volar entre los árboles, era demasiado tentador como no hacerlo amenudo, y Lyda iba sintiendo la parte oscura que toda magia conlleva...

Una vez, recordaba, su madre le contó que conocía a un hechicero ilusionista. Al parecer, éste había perdido la cordura, pues con su magia era capaz de engañar los sentidos, y hacer que se viera u oyera aquello que no existía. Llegó a crear los olores más increíbles, y las más impresionantes visiones. Podía incluso hacer aparecer cientos como él mismo, para engañar a los asaltantes... Pero la magia de la ilusión tenía una pega, uno corría el riesgo de engañarse a sí mismo, de perder la razón y de creer que existía lo que él mismo había creado... Este hechicero estaba sufriendo las consecuencias de la magia.

Y Lyda pensaba que le estaba sucediendo lo mismo. La magia mutable era diferente, y la pérdida de la cordura giraba en torno a otras secuelas... Lyda sentía que a veces su verdadera forma era diferente a la de su cuerpo esbelto y precioso. Las alas de pajarillo le parecían sus brazos, su piernas a menudo las sentía en la forma de las raices de las plantas en que era capaz de transformarse, y su cuello parecía más largo de lo normal, como el los monstruos reptiles que tanto adoraba.

Le había ocurrido ya varias veces, que tras escpársele varios hipos seguidos, se convertía en una horrorosa figura, sin querer, y hasta que n se tranquilizaba, no era capaz de volver a su estado original. Era algo que le aterraba, estaba perdiendo el control... Pero ella adoraba su magia, conocerla era algo que ansiaba, y manejarla algo con lo que disfrutaba. Tenía que encontrar el modo de controlarla.

Su pérdida de identidad, le hicieron sentirse muy desconsolada. Pero aquel día que había nacido, tan brillante, parecía brindarle la oportunidad de regocijarse con su vida, con su conocimiento. No pensó en volverse un águila y sobrevolar el volcán, ni en un roedor y corretear entre los helechos. Decidió, sino, dibujarse a sí misma, así como se sentía, y como más quería sentirse. Lo que ella era, y lo que quería ser.

La magia no era más que magia. Ella sería más fuerte, podía con ello. Se sentó en su jardín, sobre el pasto, con un lienzo de pergamino, y una pluma húmeda, y comenzó a dejar que el arte y la magia fluyeran por sus trazos...





Autorretrato
Lyda de Lis

17 de abril de 2009

Cuentos de La Alhambra

La Alhambra desde el barrio de El Albaicín


Si algo hay en estas leyendas que lastimen la credulidad del escrupuloso lector, debe mostrarse indulgente recordando la naturaleza de estos lugares. No cabe que espere encontrar aquí las mismas leyes de la probabilidad que rigen los comunes escenarios de la vida diaria.
Sólo ha de recordar que camina por los salones de un palacio encantado y que todo es terreno fantástico...


Wahington Irving
Cuentos de La Alhambra





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7 de abril de 2009

La Gomera. 4 al 6 de abril'09

Este fin de semana lo hemos pasado en la Isla de la Gomera (oeste de Tenerife). Ha sido un finde mágico, precioso, agotador y revitalizante a la vez… La Gomera es una isla pequeña, pero muy alta. Sus costas escarpadas, con playas de arena negra o callaos, contrastan con sus altas cumbres boscosas… En el centro de la isla, el Parque Nacional de Garajonay, un bosque mágico de laursilva, con árboles retorcidos cubiertos de musgos y líquenes, con bellos arroyos y helechos por doquier… Sin duda, inspira a crear los más escalofriantes relatos de terror, donde los malos de cuento se moverían a sus anchas, libres de extender su maldad…

Nosotros tomamos un barco de Fred Olsen en el puerto de Los Cristianos (realmente empezó en Santa Cruz con el ferry bus de la misma compañía). El viaje de ida vuelta nos ha salido por 50€ aprox. por ser residentes. A eso de las 9.30 de la mañana del sábado atracábamos en el puerto de San Sebastian de la Gomera, pero los de Fred Olsen están tan bien organizados que ni avisan, y en escasos minutos zarpamos sin nosotros desembarcar… Sí, sí, como leen señores. ¿Empanados o a bordo de una mierda de compañía? El trayecto inesperado nos lleva hasta Valle Gran Rey, una población al suroeste de la isla. Pasamos allí la mañana del sábado. Del puerto de las Vueltas paseamos hasta la Playa, comimos allí y regresamos al puerto para tomar el barco de vuelta a San Sebastian a las 4. Es mejor el trayecto en barco que en bus, mucho más rápido y de precio similar. Valle Gran Rey es bonito, aunque muy turístico. Debe su nombre por ser donde vivió uno de los últimos grandes reyes guanches, al cual le tienen erigida una estatua: Hauatacuperche.

Ya en San Sebastian, nuestra intención era caminar hasta la playa de la Guancha (como a una hora por la costa, dirección Playa Santiago), para acampar y pasar la noche. Pero a riesgo de quedarnos sin luz, abortamos el plan y decidimos pasar la noche allí mismo. Nos hemos alojado en el Hotel Torre del Conde (por unos 60€ aprox.), que debe su nombre a la torre que aun recuerda a Fernan Peraza, Conde de la isla en el siglo XV.
Para mí, visitar San Sebastian era importante, ya no por ser paso obligado de llegada a la isla, sino porque es un puerto histórico. En sus aguas fondeó Cristóbal Colón en 1492 antes de partir a lo desconocido, así como en sucesivos viajes a América. Además, otros grandes lo usaron como puerto para aprovisionarse ante largas travesías: Hernan Cortés, Francisco de Pizarro o Vasco Núñez de Balboa…
Nosotros cenamos en su playa de callaos, hasta que se hizo de noche y nos fuimos a dormir, pues estábamos agotados.

El domingo, al despertar, corriendo de las oficinas de turismo a la estación de guaguas, (informarse aquí es de locos) para al fin tomar la línea 1 (dirección Valle Gran Rey) hasta bajarnos en Pajarito, donde comienza nuestra caminata. Debían ser las 12, cuando partimos del Alto del Contadero, a través de un sendero que nos llevará de sur a norte a través del parque nacional de Garajonay, la región que todos llaman Bosque del Cedro: precioso.
Es un bosque de laurisivilva mágico. El sendero nos lleva descendiendo hasta la ermita de Nuestra Señora de Lourdes, cruzando el arroyo del cedro varias veces, entre árboles y rocas cubiertas de musgos verdosos. Los árboles retorcidos nacen por todas partes, estás en pleno bosque virgen. En la Era Tercaria, estos bosques cubrían la cuenca del Mediterráneo, hoy ya sólo existen aquí. Es un lugar que me cuesta describir… Increíble.

Tras un descanso en la ermita, llegamos ya tarde al Caserío del Cedro. Allí, en el camping-restaurante de las Vistas pasamos la noche. Es un sitio extremadamente barato, no sé si por ser un lugar recóndito (lo que le hace además muy agradable) o por la escasa amabilidad de los que allí trabajan… Literalmente nos echaron del restaurante por llegar tarde a cenar (eran las 9 de la noche).

Antes de eso nos aventuramos a descender el barranco del Cedro, para ver el salto de agua que tanto anuncian. Ahora que estoy en casa, de vuelta, me alegro de haberlo hecho, pero en aquel momento, no se lo hubiera recomendado a nadie, ni loco. La bajada consiste en una escalera pedregosa y empinada, a lo largo de todo un acantilado, muy bonito a la vista continua del salto de agua, pero realmente fatigosa. Y la subida de vuelta… No quiero contaros. La cascada al final, en el Embalse de los Tiles, no es para tanto.

Hasta entonces disfrutamos dos días soleados, perfectos. Para entonces, una niebla remontó el valle y cubrió los cielos un tiempo, hasta que por la noche asomaron las estrellas y la luna creciente. Al día siguiente una nube baja nos acompañó todo el día.

Partimos a eso de las 9.30, tras un café de la borde camarera del camping, tomando el Camino de San Juan: una marcha muy recomendable, aunque muy dura.
Comienza el sendero en el mismo camping, subiendo, internándose en el bosque de laurisilva de nuevo. Al dejar el bosque, se debe tomar un camino de tierra para vehículos que sigue la cima de la montaña, hasta desviarse de nuevo en el sendero. Ahí comienza la dura bajada, con vistas continuas al valle de Hermigua. La bajada es realmente bonita, entre montañas, con la playa al fondo, y la ermita y el pueblo de Hermigua justo debajo. Es una pena la parte en que se atraviesa un monte quemado, en el verano, creemos, de 2007, y que ya da señales de irse recuperando. Allá donde hubo muerte, ya crece el verde de la vida.
El sendero lleva, a duras penas, en una continua pendiente, a la ermita de San Juan, muy austera, aunque preciosa por su situación, en lo alto de una loma baja, sobre el valle…
Ya en Hermigua, tras un descanso obligado (se nos escapó la guagua!!), regresamos a San Sebastian, donde comemos y tomamos el ferry de vuelta…

Estamos realmente agotados, muertos, reventados, pero sin duda alguna, ha valido la pena. La Gomera es mágica.



En unos días subiré más fotos para acompañar este relato del viaje. De momento os pongo algunas representativas aquí:




San Sebastián de La Gomera


Tenerife desde el Parque Natural de Garajonay





Bosque de El Cedro (Garajonay)


Salto de Agua de El cedro


Ermita de San Juan (Hermigua)

2 de abril de 2009

La Batalla de las Estatuas

"Mirad, parece sonreír, será que es el demonio.
Un chico así, jamás debió pasar...
Oh Dios, terrible engaño..."

Meteoro y el Señor Conejo
Iván Ferreiro



El campo de batalla estaba completamente cubierto de cadáveres cuando el guerrero divisó al demonio a poca distancia. Unos cuántos hombres aun se mantenían con él, agrupados en medio de aquel caos de muerte y destrucción. Sus tropas estaban siendo diezmadas, pero aun podía ganar aquella batalla. Quedaban suficientes para retener al enemigo mientras él plantaba cara al demonio. Era el momento, si quería la victoria, tenía que ir a buscarla.

No hizo falta que inidicara a sus hombres que lo siguieran. Caminó con paso firme, blandiendo su espada de acero pridonio, junto a su escudo, con el emblema de la Casa Real de Tradorón, derecho hacia el objetivo. Si acaba con el demonio, terminaría aquella masacre.

Se ahogó en el pánico, es cierto, pero fue fiel a su intención, y no detuvo el paso hasta encontrarlo por la espalda. Era conocido por su honor, e hizo acopio de él por última vez, gritándole un desafío.

- Gingoen, Señor de la Impotencia, girad sobre vuestra horrenda forma, y que mi espada os dé el destierro de nuestro mundo para siempre.

El demonio, convertido en un gigante de metal, se giró hacia el guerrero. Su rostro repugnante hizo dar un paso a sus hombres, que lo rodeaban detrás, pero él se mantuvo firme, aunque no por ello menos aterrado. Incontables pinchos y cuernos metálicos salían de su cara, que no mostraba boca, ni ojos, ni orejas. Sus garras eran cuchillas, ya impregnadas de la sangre de sus hombres, y sus piernas eran ágiles como el viento.

Por sus gestos, el demonio pareció mofarse, reirse su hubiera podido, y sin detenerse a dudar, le asestó un golpe que cualquier mortal no hubiera podido resistir. Pero el guerrero, diestro, interpuso su escudo, y sus pies se arrastraron varios metros al resistir el golpe. Cayó al suelo, pero no había sufrido herida alguna. Uno de sus hombres se acercó a ayudarlo, mientras unos cuantos no pudieron más y huyeron de la escena. El gigante metálico, entonces, cercenó al compañero junto al guerrero, que se bañó con su sangre desparramada.

Su espada salió disparada hacia el brazo del demonio, que no logró sino quebrarse. Mas el guerrero se puso en pie, dispuesto a frenar al demonio ya sólo con su escudo y la empuñadura de su arma, antigua reliquia familiar ahora perdida. Cuando éste, inmenso, lo agarró por el cuello, entre dos cuernos de acero.

El guerrero sintió elevarse del suelo, y jamás supo si fue por el miedo o por la asfixia, pero casi cae desmayado en aquel mismo momento. Con el tiempo llegó a arrepentirse de aquella lucidez, más le habría valido caer muerto ahí mismo, que dejar que los acontecimientos se sucedieran...

Entonces, cuando ya etsaba solo, en lo alto en el campo de batalla, donde sus tropas se batían ya sin esperanza alguna, el demonio le habló. Su rostro mutó hasta convertirse en una cara, los pinchos y cuernos menguaron hasta desaparecer, y su rostro fue por un momento como el de un ogro. Su tez metálica, fue ablandándose hasta volverse en una piel gruesa de las montañas. Aunque su cuepro no menguó, quedando en al forma de un gran gigante, de esos que se ocultan en los valles.

- Guerrero, podría acabar con tu vida ahora mismo, pero te daré una oportunidad de vivir. Tus tropas no valen nada para mí, pero tu honor es jugoso manjar para saciar mi sed de impotencia... Esta batalla la has perdido, y yo aun así te doy la oportunidad de regresar a tu hogar. Sólo debes prometerme tu alma por la vida.

El guerrero carraspeó, pensando. Tenía brazos, piernas y tronco aprisionado en su puño cerrado. Lo que antes eran unos cuernos metálicos ahora eran los dedos de aquel gigante demoníaco. No tenía escape, la muerte le aterraba, y la huída bien le valía la pena, aunque no a ese precio... Que su alma sirviera al demonio para siempre era algo que aun le aterraba más que la idea de la muerte. La derrota ya era suya, y sus hombres caerían, no había otro final posible. O eso se dijo para convencerse a sí mismo justo antes de pronunciar las siguientes palabras, que matarían su honor y lo sumirían en la desesperación para siempre...

- En este campo de batalla fracasado aun soy dueño de muchas almas. Todos mis guerreros morirían por mí ahora mismo, salvo aquellos que les venza el horror y logren escapar de esto. Mi alma es un precio que no podría pagarte, pero te prometo las almas de cuantos aun luchan hoy por mí. Tuyas son sus almas si me dejas volver a mi hogar con la cabeza gacha.

El demonio sonrío, ahora sí lo apreció el guerrero, que sintió una angustia que le duraría siempre por lo que acababa de decir, sin arrepentirse debido al miedo.

- Que así sea.- Aceptó el demonio.- Las almas de tus hombres son mías ahora. Tú puedes ir, que de ti ya me cobro con tu cobardía, con tu traición. Me has saciado.



Cuando el guerrero despertó estaba allí mismo tendido, en el centro del campo de batalla. Una batalla que había perdido. Era de noche, el demonio no estaba, y el paisaje se veía tranquilo, aunque lo que encontró fue tan horroroso que jamás pudo volver a dormir sin verlo... El cielo estaba despejado, y por la llanura corría una fresca brisa que mecía el pasto, bañado por la luz plateada de la luna. Se puso de pié sin poder creerlo. Los cuerpos de los caídos no ensombrecieron la escena. Por toda la bajada de la loma, donde la batalla se hubo librado y resuelto en fracaso, permanecían los cuerpos de sus hombres que aun combatían cuando la promesa funesta. Estaban convertidos en pieda, tal y como estuvieran en aquel momento. La escena parecía haberse congelado, las estatuas estaban ahí, en posición ofensiva, unos batiéndose con lo que una vez debió ser el enemigo, otros huyendo, algunos muriendo, otros asestando sus últimas estocadas...

El demonio los había convertido en piedra. A todos, menos a él. No pudo evitar llorar, desear volver a despertarse en otro momento y en otra escena, o a poder rebobinar y morir en su lugar.
Ahora sus hombres no eran más que estatuas sin alma que siempre adornarían aquella aciaga llanura.









Hola!! Espero que os guste este relatillo que me acaba de salir. Venía pensándolo en la guagua.
Además de dejároslo aquí, quería deciros que por un tiempo estaré out, pues me voy de vacaciones!! La cosa pinta bien:
El sábado a la Isla de La Gomera con el Bichillo, hasta el lunes. Y el martes de road trip por Andalucía!! Undía con Popi en Sevilla, después ya con todos a Tarifa y Granada. El día 13 estoy de vuelta.
Hasta entonces!!

29 de marzo de 2009

El Cuentacuentos: Su amor fue tan intenso que les dejó con agujetas.

Su amor fue tan intenso que les dejó con agujetas. Las mentes que no creen en la fantasía, las más eróticas y aquellas adultas y arruinadas, creerán estar en lo cierto pensando que consumieron sus cuerpos con el mejor y más sudoroso sexo... Y en cierta medida, no se equivocarán, ahora, se perderán la verdadera esencia del relato...

Ellos dos eran jóvenes, valientes y se veían capaces de llegar a la luna. Se prometieron un amor que demostraron apasionado, salvaje y sí, intenso hasta las agujetas. Él prometió que iría a donde fuera ella. Ella prometió que escaparía de su vida corriente. Y huyendo, caminaron juntos, de la mano, cuanto sus músculos les permitieron. Anduvieron bajo días soleados y bajo la lluvia de las montañas. Durmieron en las playas más recónditas, en el silencio más hermoso del mar...
Fue un camino que los llevó hasta perderse del mundo. Cuando uno de los dos no pudo más, el otro lo tomó en sus brazos y continuó caminando... Sólo cuando sus músculos murieron, agotados, martirizados por las agujetas, sólo entonces, decidieron que su camino había concluido.

Fue allí donde construyeron su hogar, donde criaron a sus hijas, y donde por siempre vivirán. O al menos eso recordarán las mentes que sí creen en la fantasía...



¡Flequillo loco!



Para amores más intensos, con y sin agujetas, para otras historias o cuentos, os recomiendo
El Cuentacuentos...

21 de marzo de 2009

Las botas bajo la cama

Lyda y Sebah estaban tumbados sobre el pasto, boca arriba, y bajo el sol llameante. Les encantaba hacer eso, tirarse ahí un rato, y disfrutar del bosque y la charla.

Un día en que las libélulas sobrevolaban el prado, ellos se tumbaron a verlas pasar sobre sus cabezas. Aquella mañana fue cuando Lyda le contó a Sebah que en su casa vivía un demonio, que la acosaba por las noches. Que estaba muerta de miedo, que sentía su presencia y le horrorizaba. Le contó las voces, los ruidos, y hasta que a veces le escondía cosas...

Lo que Lyda le pidió entonces a Sebah fue lo peor que pudo hacer. El pobre le ayudaría, confiándole su vida, y sufriendo las consecuencias...

Tras el fracaso, Lyda decidió por sí sola acabar con la amenaza de aquel demonio que habitaba su casa. Iba a terminar ella misma con sus miedos, e iba a invocarlo.

Así es como Lyda dio con con Mircea, la Señora que guarda la entrada.






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14 de marzo de 2009

La Sangre de Edön



El mensajero llegó al atardecer, cuando ya las primeras estrellas habían nacido al sur del extenso desierto de Elhada, donde los elfos oscuros habían vivido durante miles de años. Aquella noche, sería la primera en muchísimo tiempo en que Lorsan, Princesa de la Casa de Orah, dormiría deseando que llegara un nuevo día. El hastío, la rutina y el silencio del desierto eran lo único que tenía. Hija de uno de los más grandes guerreros de la Alta Estirpe de Yandalath, hermano del que algún día sería Rey de Orah, y si los planes de su padre resultaban, Señor, además, de todos los elfos... ¿Pero qué le quedaba a ella, salvo el olvido y la ignorancia de su padre, Sarek, de Orah?

Cuando el mensajero llegó, Lorsan estaba sentada en su trono, comiendo un pescado exquisito, de un color blanco reluciente. Estaba sola, pues hacía tiempo ya que ella y su esposo, Theraco, mantenían vidas separadas. El elfo corrió hasta sus pies, se quitó el yelmo y se arrodilló apresurado ante ella. Al otro lado de sus lacios cabellos oscuros habló exhausto.
- Mi Señora. Un ejército pielverde se acerca por el sur. Han cruzado las montañas, y...- Levantó la cabeza y miró a la Princesa.- Traen consigo La Sangre de Edön.

Lorsan se levantó de un salto, y plato, cubiertos y pescado cayeron al suelo, junto al mensajero, que permaneció inmóvil.- ¿Cómo lo sabes?

- Han enviado emisarios, mi Señora. Han traido esto con ellos...- Y sacó del peto de su coraza un pañuelo, con el escudo de la Casa de Yandalath bordado.- Aseguran que su intención es devolverla, y rendiros culto.

- Malditos... ¿Quién los dirige?- Preguntó la Princesa.

- Un orco, al que se han referido como Garko.

- Ha hecho bien en traer un ejército, pues... Los pielesverdes no negocian. Quieren guerra. y la tendrán.- Lorsan volvió a sentarse.- La Sangre de Edön...- Fueron palabras que se escaparon de su boca, cuando la imagen de su padre ya estaba en su mente.- Ve a llamar a Ladda. Hazle saber que quiero su consejo. Y después dirígete a Dvalar, dile que quiero al ejército preparado mañana, con el amanecer. No pienso dejar que lleguen hasta mi castillo.

- Sí, mi Señora.- Y el mensajero salió del gran salón.

Cuando llegó Ladda, la consejera de Lorsan, ésta se encontraba sumida en pensamientos de grandeza. Aspirar a conseguir La Sangre de Edön era algo que habían ansiado muchos en mcuho tiempo.

- Ladda, has servido a la Casa de Orah desde sus comienzos, y antes ya serviste al padre de mi padre, Hiligar, llamado el Corrupto.- Ladda era una bruja muy poderosa, temida por muchos, y admirada sin duda por Lorsan.- Este es el momento en que mejor debes servirnos. Dame consejo. Dime, ¿qué poder alberga La Sangre de Edön?

La bruja miró fijamente a su Señora. Llegó a sonreir, y bajó la cabeza.
- Mi Señora, el poder de La Sangre de Edön es demasiado grande como para revelarlo en esta estancia.

- Ladda, vas a decirme lo que sabes. Mañana habrá una guerra, y esa Sangre estará en mis manos al anochecer.

- No es posible. La Sangre se perdió hace siglos.

- Ha sido encontrada, consejera...- Aquellas palabras sonaron en tono irónico, junto a una sonrisa malvada.- He de conocer su secreto.

- Mi Señora, no puedo revelársolo. Mi lealtad a vos es infinita, pero la que le debo a vuestro padre es superior, si cabe. Entenderéis que debo consultarle esto primero...

Aquello fue más un desafío de autoridad que una simple negativa. Ladda saltó ágil hasta la elfa bruja y sacó un cuchillo que siempre tenía preparado, a la espera del traidor inesperado. La sujetó del cuello con una mano, mientras con la otra le amenazaba.
- Vas a contarme cuál es su poder. O vas a morir sin hacerlo. En todo caso, mañana la Sangre será mía.

- Hasta vuestro padre, mi Señora, supo que enviarme a vos era un error. Pero hasta a la hijas hay que tenerlas bien controladas...- La bruyja rió.- En eso siempre estuvimos de acuerdo...

La princesa le clavó el puñal. Sin miramientos. Se hundió en el badomen de la bruja, y ésta se contrajo, conteniendo el dolor, no iba a permitirse darle ese lujo a Lorsan.

- Una sola gota de esa Sangre, mi Señora, alberga tal poder, que ni vos podréis controlarlo... Es la guerra condensada, la magia y la muerte concentradas...- Se le escapó un hilillo de sangre por la boca, que le cayó por la barbilla. Sus rostros estaban muy cerca, y uno de ellos se enfriaba ya poco a poco.- No podréis controlarlo...




Ésta es la introducción al trasfondo de una semicampaña de WARHAMMER que voy a jugar con mi amigo Joe. Él conducirá a los Elfos Oscuros, y yo a los Orcos y Goblins, en una guerra que durará sólo un día. Pronto os iré contando más. De momento sólo lo estamos preparando. El nombre de la Campaña será: El Día de la Sangre.


7 de marzo de 2009

La advertencia del hombre extraño III

Por fin vengo a hablaros de Lyda de Lis, Historia de una Estatua de Piedra. Es un cuento que vengo escribiendo desde este verano, muy especial para mí. Este capítulo, que por fin he terminado, comenzó llamándose Lyda y el Extraño Hombre, pero al final se llamará La advertencia del hombre extraño.

Si recordáis, publiqué en el blog la primera (27 de noviembre) y la segunda (2 de diciembre) parte. Con esta tercera lo termino.
Es el capítulo tercero del cuento.


Podéis descargarlo completo aquí:




(...)

- ¿Pensáis que la bruja podrá convertiros en un sólo hombre? ¿Eso buscáis?- Dijo Lyda.

- ¿Conoces a la bruja?- Minior recapacitó.- No. Nuestra intención es hallar un disfraz que nos permita huir de nuestro amo. Y ella tal vez pueda ayudarnos.

Lyda calló un momento, pensando.- Tal vez pueda ayudaros.- Asintió, y sonrió.- Pero a cambio de qué, pensáis que la bruja querrá ayudaros?

- No sabemos qué ofrecer, salvo desesperación y lástima.- Inquirió Minior.

- Entonces tendréis que convencerla.- Y se rió.- Y a veces es difícil de convencer…

- ¿Nos dirás cómo encontrarla?- Saltó el enano barbudo.- ¿Nos ayudarás a convencerla?

El fornido hombre pelirrojo rio entonces con una larga carcajada. Hasta que terminó sonriendo ante la cara perpleja de los tres enanos.- Ya la habéis encontrado. Tenéis ante vosotros a la bruja que buscáis. Y no, no os ayudaré a convencerme.- Quedó tan sonriente el hombre.

- Eres tú… ¿La bruja que cambia las cosas?- La voz de Minior sonó hasta perderse, fueron palabras escapando del pensamiento.

Lyda asintió.- Como vosotros, yo también me oculto bajo un disfraz. En los días que corren, la precaución siempre es buena ventaja.- Se encogió de hombros.- ¿Pero decidme, cuán malo ha sido con vosotros vuestro amo para que queráis huir de él?

- ¡No castiga!- Dijo de pronto Antälor, el que aun no había hablado. Su voz era más aguda que la de los otros dos enanos, se le veía más triste.- Nos maltrata. Terminó.

- Nos hace ir cargando con él a cuestas. ¡A todos lados!- Dijo de seguido Travir, aun desde la silla.- Donde quiera que vaya el viejo, tenemos que ir cargando con su asqueroso cuerpo.

Minior no dijo nada al principio, y cuando comenzó a ver la cara de Lyda cambiar, entonces habló.- Necesitamos que nos ayudes a encontrar un disfraz, para escapar de ese hombre, que nos tiene presos desde hace años. Nos obliga a llevar a cabo trabajos forzados. Vivimos encadenados a su carruaje, en el que vive, y somos los que cargamos con él. Ahora hemos escapado.

- Se montó una buena…- Interrumpió Travir a Minior riéndose.

Éste asintió, mirándolo.- En cuanto nos libramos de los grilletes vinimos a buscarte.- Dijo tajante.

- ¿Por qué a mí?- Respondió Lyda.

- Porque eres una bruja de la magia mutable.- Dijo ahora Antälor con su voz aguda.- Hemos venido hasta aquí buscándote. Él sabe que estás aquí, también te necesita.- Calló un segundo.- Eso podemos darte a cambio de tu favor: la advertencia. Huye, como nosotros huimos de él, pues si te encuentra, conseguirá de ti lo que necesita.

- Pero, ¿quién es vuestro amo? ¿Quién podría ser así?- Lyda se emocionó tanto, que casi pierde la concentración del hechizo, pero logró mantenerlo.

- Su nombre es Murtagh, aunque lo llaman el Señor Caracol.- Le contestó Minior.- Es un viejo arruinado, vil y cruel, que ha encontrado la manera de preservar su vida. Ni siquiera nosotros sabemos cuántos años puede tener. Vive de vagar de aquí a allá, y nosotros cargando con él y su casa. Se alimenta del miedo, y aspira a destruir el mundo…

- Maldito degenrado…- Soltó Travir.

- ¿No sabéis su edad?- Preguntó intrigada Lyda.- ¿Cómo lo hace? ¿Conocéis su secreto, cómo salvarse de la muerte?

Los tres se miraron.- No exactamente. Y no te gustaría averiguarlo, créenos.- Le dijo Minior.

- Sorpréndeme.

- De verdad que no lo sabemos. Después de ver su cuerpo, y no hemos querido saberlo. Él es un escuálido cuerpo, inerte, inmóvil. Por ello siempre en su carromato, pero su mente sigue lúcida, y sólo desea el mal. Vive sin poder separarse de esos frascos repugnantes, en los que guarda sus órganos. Ahí es donde los mantiene vivos… Es asqueroso.

- Debe serlo.- Terminó Lyda.- Esta bien, os ayudaré a escapar de él, por supuesto. Decidme, ¿en qué os gustaría transformaros?

Ellos sonrieron, al fin, y arrugando sus rostros viejos y cansados, se miraron pensando.

- Antes de decidirlo, sabed que la magia mutable es peligrosa, y tiene sus consecuencias. Debería ser un conjuro sencillo, o correríais el riesgo de quedar así para siempre… Bueno, siempre existe ese riesgo, creo.- Y se encogió de hombros el hombre fornido.- El conjuro duraría hasta esta medianoche.

- A medianoche estaremos tan lejos, que ese viejo amargado no dará con nuestras formas originales. Te lo agradecemos.

- Siempre querido ser un elefante.- Dijo Travir casi para sí, interrumpiendo otra vez a Miinior.

- No. La idea del elefante es tentadora, estoy segura,- Dijo el hombre.- pero si vuestra intención es provocar violencia con su fuerza, no puedo permitíroslo. Os ayudaré, pero sólo a huir de él.

- Aves.- Dijo seco Antälor.- Conviértenos en aves hasta la medianoche y podremos huir para siempre.

- Aves… Sí, me gusta la idea. Creo que sería posible… Venid conmigo.

Lyda dirigió a los tres enanos a su jardín. Allí les explicó lo que significaba mutar la forma, les habló de los riesgos y de las consecuencias. Pero ellos dijeron temer tanto al Señor Caracol, que correrían el riesgo. Entonces Lyda, tras ofrecerles un vaso de agua de su fuente, se despidió de ellos, les advirtió por última vez de que el hechizo duraría hasta la medianoche, y comenzó a concentrarse. Ellos le hablaron durante unos minutos, pero ella ya no les escuchaba, hasta que empezaron a sentir la magia mutable… Su garganta se mudó. Y sintieron sus labios, nariz y barbilla convertirse en un tremendo pico amarillento. Sus barbas menguaron hasta ser un bello que brotó de nuevo, en un tono marrón, que se convirtió en vigorosa plumaje. Sus piernas se arrugaron, hasta agarrotarse quedando unas patas con pezuñas. Y sus brazos crecieron y crecieron, mutando en unas alas enormes. Y cuando los cuerpos de los tres enanos eran tres águilas, echaron a volar hacia el horizonte más lejano...





La advertencia del hombre extraño
Capítulo III de Lyda de Lis.
Memorias Olvidadas
Darka Treake
www.modt.net

3 de marzo de 2009

La Isla del Reo: Renacidos

Los Renacidos son una de las bandas más misteriosas de la ciudad. Algunos dicen que realmente no existen, otros los han visto y no se atreven a creerlo. Otros los han sufrido hasta la muerte, incluso más allá... Una vez llegó a la ciudad un hechicero capaz de devolver la vida, un Nigromante. Su nombre era Arkham. Fue rechazado por todos en la ciudad, pero a diferencia de tantos otros, no pereció. Se ocultó en el cementerio, y habitó entre las ruinas de su vieja abadía y rebuscando entre los cadáveres de la fosa común. Allí sobrevivió, y le logró devolver la vida a un vampiro.
Así, renació en la ciudad Azred, el primer vampiro de la Isla del Reo. Azred hizo preso entonces a Arkham, el Nigromante, y desde entonces lo mantiene a buen recaudo. Le obliga a levantar los cadáveres que caen en el cementerio, y él ha ido dejando su legado entre unos pocos elegidos. Ha ido creando así su clan de vampiros. El Clan del Reo Renacido.
Los Renacidos viven en el cementerio de la ciudad, lugar al que pocos se atreven a aventurarse. Mantienen tratos con las Brujas, los Intocables y las Alimañas, pero son perseguidos por la Orden y los Inquisidores. Son temidos por todos.



* * *




La Isla del Reo es una ciudad creada para ambientar mis partidas de rol. Es un lugar del cual sus habitantes no pueden salir, una urbe decadente en que los personajes deben sobrevivir, y el mejor modo es unirse a alguna de las bandas de la ciudad.

Estos días estoy trabajando mucho en la página de la Isla del Reo. Tengo todo el esquelto de la página, y ya he subido provisionalmente lo referente a las bandas. Aquí os dejo algunos enlaces, para que lo vayais viendo. He subido la información para las once bandas:

- La Orden del Arcángel San Miguel
- Inquisidores
- Los Cuarenta Ladrones
- Hermandad Negra
- Sarracenos
- Negros
- Intocables
- Hijos de Össoro
- Alimañas
- Sicarios
- Renacidos

La banda de los Renacidos es nueva, respecto a la aventura que jugamos el verano pasado. Por ello os he introducido esta entrada con su historia. Pero de aquí podéis saber más sobre ellos, y sobre las demás bandas.

Además, os dejo la página provisional de presentación de la Isla del Reo, y un mapa con el territorio de las bandas:






Ah!! En cuanto acabe con lo de la página de la Isla del Reo, comienzo con La habitación Número 11, mi primer Hipercuento!!



PS: Macarrón!! Ya voy preparando la partida!!! eeeeep??



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1 de marzo de 2009

Seleccionado para el número 3 de Ícaro Incombustible!!



El número 3 de Ícaro Incombustible, la Revista de Arte libre y democrática, ha cerrado ya su plazo de votaciones y elegido los relatos/poemas/ensayos/fotografías/ilustraciones, etc, de este próximo número.

Y los lectores han elegido mi relato!!
Os presentaba este relato, La Dama Descorazonada, el 10 de diciembre. Pronto saldrá publicada en esta revista electrónica en que cada vez participan más escritores y artistas de muchas índoles.

El número 3 aun no está disponible, pues está en maquetación, pero pronto podréis descargarlo de la web de Ícaro. os lo aconsejo, pues en él encontraréis muchas cosas, tanto en su sección pluma como en pincel, todas muy buenas e interesantes.
Os recomiendo de entre todos ellos, en especial, El Escultor de Humo o La Maldición de Medusa.

En el blog de Ícaro podéis consultar los seleccionados para este número 3.





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