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31 de julio de 2016

La Orden del Recuerdo



Como sabéis, estoy trabajando en El Triángulo Sagrado, historia que va creciendo a medida que avanzo. En ella os cuento la vida de Mnesarco, de Samos, lo que le ocurre, los lugares que visita y le influyen, la gente que conoce, y la influencia que ejerce él en Mi Mundo. Ya terminé la primera parte (48.500 palabras; podéis leer el borrador en Wattpad). Durante la segunda parte, Mnesarco va a pasar 11 años en la Torre del Recuerdo. Hasta ahora sabía muchas cosas de la Torre del Recuerdo, pues es un lugar de Mi Mundo que me intriga y fascina. He escrito alguna historia ambientada allí: La Corona Radiante, una de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años; y El Eviterno. Ambas historias comienzan en la Torre del Recuerdo (y que no he terminado, pero terminaré). Además, ha aparecido como elemento tangencial en numerosos relatos desde que tengo memoria y habilidad para contar cuentos. Pero debo confesaros que hasta ahora no había necesitado saber demasiado en profundidad sobre la Torre del Recuerdo y los integrantes de la orden religiosa que habita allí. Sabía lo suficiente para funcionar, pero ahora, para narrar los 11 años que Mnesarco pasará allí, he necesitado saber más. Así que haciéndome caso a mí mismo, a partir de las pautas que doy en Worldbuilding, manual de creación de mundos imaginarios, he descrito todo lo necesario (hasta la fecha, pues seguirá creciendo) para escribir esta historia, para documentarme sobre cómo viven allí, para ambientar la historia, para saber contároslo.

Todo lo que sé de la Orden del Recuerdo


A modo de Biblia del Mundo Secundario, he hecho este documento gráfico, donde reúno toda la información que tengo sobre la Orden del Recuerdo y los habitantes de Mesnäa (la isla donde está la Torre del Recuerdo), para tenerla a mano y para mostrárosla. Tened en cuenta que esto son notas del autor, que en la práctica real no deben mostrarse al lector, pero que comparto desde un punto de vista didáctico, para quienes estáis creando organizaciones en vuestros mundos secundarios para vuestras historias o juegos. ¿Por qué no debe mostrarse a los lectores? Este "compendio de información" es para el autor, para que tenga en cuenta todos los elementos de un ambiente determinado donde se desarrolla la historia que escribe, y que debe ir mostrando de forma implícita en la historia. Los elementos que encontraréis en este documento no deben contarse de forma explícita, al menos no todos. Ya sabéis: debéis mostrar, no contar.
Por cierto, aunque aún queda mucho para que El Triángulo Sagrado esté acabado y publicado, debéis tener en cuenta que este documento contiene numerosos spoilers. 

Borrador del plano de la Isla de Mesnäa (y la planta baja de la Torre del Recuerdo)
Perdonad la calidad, aún no está pasado a tinta, y tomado al foto con el móvil.

Cuando esté acabado os enseñaré este mapa de forma oficial.


Como os decía, esta historia crece a medida que avanza, pues  he trazado mis mapas conceptuales y escaletas sobre el argumento principal, con los principales conflictos. Es decir, ya sé lo que va a ocurrir desde el inicio hasta el final de la historia: la historia se divide en 2 grandes bloques: Primer Exilio y Segundo Exilio. El primero de ellos se divide a su vez en 2 partes (estoy escribiendo la segunda); y el segundo bloque se divide en 3 ó 4 partes, aún no lo tengo del todo decidido. En lineas generales ya sé qué ocurre en cada una de ellas, pero claro, es una historia larga, y voy incluyendo conflictos y personajes a medida que avanzo, pues la propia historia los demanda. Por ello, llegados a este punto, que Mensarco ha llegado a la Torre del Recuerdo y va a pasar allí tanto tiempo, necesitaba saber más sobre el lugar, crear conflictos e introducir personajes y tramas paralelas (para no aburriros!). Lo mismo iré haciendo con cada una de las partes de la historia. Es interesante, tener todo en la cabeza (a grandes rasgos) y darme cuenta de que en cada parte de la historia, debo detenerme a ampliar contenido: al final, cada parte de la historia está siendo una pequeña historia, ya veremos si al final se publica todo junto o por volúmenes.
¡Estoy disfrutando como un enano creando y redactando esta historia, que cada día me gusta más!

Ahora os toca a vosotr@s: ¿qué os ha parecido? ¿Os servirá esto para crear vuestras propias organizaciones y ambientes literario? ¿Os gusta mi trabajo? ¿Algún consejo? ¿Alguna duda?
¡No os cortéis!



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19 de abril de 2015

La Hermandad del Camino

La imagen fue extraída del blog Historias de Doncel,
de José Antonio Doncel Dominguez



En Mi Mundo hubo muchas organizaciones, sectas, órdenes o grupos más o menos minoritarios. El denominador común es que todas tenían un objetivo específico, ya fuera religioso, militar o cualquier otro.
Estos días he estado trabajando en la Hermandad del Camino, una orden sacerdotal, de credo cristiano, que exisitó en el Viejo Mundo desde la Guerra de los Mil Años.
Estoy trabajando en ella por dos razones: como trasfondo para un relato que estoy escribiendo, que se desarrolla en uno de los bastiones de la Hermandad, y de cara a preparar la sección de cómo crear organizaciones para el curso de Literatura Fantástica: Creación de Mundos, de la Escuela de Formación de Escritores.

La Hermandad del Camino tuvo su origen en la época en que los elfos de la Alta Estirpe de Laentis-Anne habitaron el Viejo Mundo, antes de que los hombres representaran una amenaza para ellos. En esa época establecieron puntos estratégicos, generalmente a lo largo de las vías que construyeron cruzando el continente. Tenían el objetivo de vigilar dichos caminos, de dar alojamiento y provisiones a los viajeros, mantener un sistema de correo, etc. No fue hasta más tarde cuando se le dio fines militares.
Estos bastiones (como los llamaron después) cayeron en desgracia paulatinamente durante la Guerra de los Mil Años, a medida que los elfos fueron perdiendo sus territorios en el Viejo Mundo. Pero durante la Paz de Cartesse, en el año 339, se reestablecieron, en acuerdo con los pridonios, helenos y gonotes. En ese momento se establecieron las bases para su continuidad, dotándolos de ciertos privilegios: gobierno soberano e independiente sobre sus territorios (los bastiones); obligación por parte de los gobiernos donde se hallaban de dotarlos de defensa militar; mecanismos para mantener un sistema de correo, etc. Por otra parte, su obligación era proteger a los viajeros y vigilar los caminos. Sentadas las bases en el Tratado de Cartesse, y dada su utilidad durante lo que quedaba de la Guerra de los Mil Años, los bastiones prosperaron, y una vez acabada la guerra, se respetó lo firmado en el Tratado. En ese momento, en el S. V, los elfos de Laentis-Anne se marcharon del Viejo Mundo, por lo que la Hermandad del Camino quedó integrada solo por hombres.
En el S. IV, al reestablecer la Hermandad, se estaba imponiendo con fuerza el cristianismo en el Viejo Mundo, y la orden, en parte por convicción, y en parte por supervivencia, adoptó ese credó. Los elfos lo permitieron, pues sabían que su tiempo se acababa allí, y porque en realidad la Hermandad cumplía su fin, aunque fuera en nombre de un dios ajeno.
Con el tiempo, y una vez que la guerra acabó, la Hermandad quedó aislada en un continente que se sumió en una época oscura. Tras la Guerra de los Mil Años, cuando los elfos se marcharan, el Viejo Mundo quedó bajo gobierno de los hombres, cuyos imperios, reyes y ciudades-estado debieron arreglárselas para progresar. Fueron siglos de guerras y las fronteras se redibujaron continuamente. Casi siempre respetaron lo firmado en el Tratado de Cartesse, permitiendo a la Hermandad del Camino continuar su objetivo, y los bastiones se relacionaron con los reinos donde se encontraban de diferentes maneras: sirviendo vasallaje o incluso recibiendo diezmos por su labor. Poco a poco la Hermandad se fue escindiendo de la iglesia cristiana, que se hizo con el poder del Viejo Mundo por encima de gobiernos, reyes y naciones. La hermandad mantuvo su idiosincracia y peculiaridades, como la endogamia, su fervor religioso y primitivo, y su objetivo primordial: cuidar a los viajeros. La Hermandad se hizo hermética, en respuesta al caos que imperó en el Viejo Mundo durante los primeros siglos tras la Guerra de los Mil Años, y tal vez gracias a eso sobrevivieron. Mantuvieron privilegios que no se le concedía a otras órdenes religiosas, como la posibilidad de tener hijos a los propios sacerdotes, siempre que fuera con mujeres de la Hermandad.
La secta prosperó, tratando de ser fiel a su causa original, y todo lo independiente de la iglesia que pudieron, manteniendo un sistema interno que le permitió la supervivencia.
Llegaron incluso a acuñar su propia moneda: la Dobla del Camino (escudo de la Hermandad por el enverso, y la silueta del Bastión donde era acuñado del revés), aunque en el S. XV se sutituyó por el Ducado de Venetto, muy extendido en todo el Viejo Mundo.

El relato en que trabajo, del que no quiero hablaros mucho aquí, pues es para enviar a concurso, se situa en el año 1263, en uno de estos bastiones gobernados por la Hermandad del Camino.
Os iré contando sobre él a medida que las circunstancias me lo permitan.



Ficha de la organización

Tipo
Religiosa, sacerdotal

Objetivo
Están apostados en lugares estratégicos del camino, y tienen la función de proteger y alojar a los viajeros, mantener un sistema de correo, y dar aviso ante posibles ataques enemigos.
Son puntos estratégicos y comerciales.

Emblema
Su escudo es la silueta de un ave sobre una cruz cristiana.
Simboliza las gigantescas aves que los elfos usaron antaño en la orden original. La Hermandad la mantuvo como emblema.

Votos
Los votos se hacen al entrar en la Hermandad. A ella pueden formar parte personas de cualquier condición, siempre que sean cristianos y rechacen la magia. Los votos se hacen al cumplir los catorce años, sino se hacen, deben ser expulsados.
Son los siguientes:
· Vigilia. Deben vigilar los caminos y alertar de invasiones.
· Cuidado. Atender con los alimentos suficientes al viajero, ofreciéndole alojamiento si lo precisa.
· Correo. Mantener la correspondencia.
· Perseguir la herejía. Perseguir la magia.
· Pobreza.
· Endogamia.

Origen
Su origen está en la Orden elfa que tenía una función similar, antes de la Guerra de los Mil Años. Durante la Paz de Cartesse la constituyen, por consejo elfo, y después permaneció enre los hombres. En sus inicios participaron en ella también elfos, pero ahora solo son hombres.
Está formada por voluntarios, exiliados, castigados, o que fueron huérfanos o abandonados al nacer.

Organización
Cada bastión que gobiernan es autónomo, pero todos colaboran y operan en comunión.
Cada bastión tiene su propio líder, elegido en democracia entre los líderes del resto de bastiones. Se reúnen en cónclave una vez al año en un bastión diferente, de este a oeste.

Vasallaje y Territorio
Se organizan en bastiones, fuertes o poblaciones en puntos estratégicos del Viejo Mundo.
Los bastiones son independientes de otras naciones, aunque en ocasiones tienen relación con ellas, por encontrarse en sus territorios: pueden servir vasallaje u ofrecer un servicio por el cual reciben un pago anual.
Por decreto durante el Tratado de Cartesse, los gobernantes de las tierras donde se encuentran, deben provisionarlos de un ejército en caso de necesidad.

Credo
Son cristianos.

Idiosincrasia
Los habitantes de los bastiones de la Hermandad son endógamos. Entre ellos, hasta a sacerdotes se les permite tener hijos. Por ello, no son bien vistos por el resto de la iglesia. Constituyen una secta, de origen cristiano, pero desvinculada parcialmente. En todo caso, por contrato les pertenecen los bastiones desde el S. V, y fueron respetados. Hacen voto de pobreza, y los líderes manejan el dinero que obtienen del comercio, además ostentan el poder militar sobre las tropas asignadas.

Bastiones

Durante el Tratado de Cartesse, se decidió que la Hermandad ocuparía los antiguos enclaves que los elfos usaron con tal fin. A menudo eran monasterios, ciudadelas o atalayas en lugares remotos o encrucijadas sobre las antiguas vías elfas que cruzaban el Viejo Mundo. En algunas ciudades se les permitió tener delegaciones, y se establecieron enclaves en lugares más o menos remotos, con el objetivo de alertar de posibles invasiones.
Los Bastiones fueron llamados por los elfos Thor + nombre (por ejemplo: Thor Addil). En muchos sitios se les mantuvo el nombre original elfo, pero no siempre.


Sólo os diré que el relato que estaba (nota: lo terminé antes de publicar esta entrada) transcurre en Thor Addil, situada en la Vía Consular, que cruza el Viejo Mundo de oriente a occidente, en paralelo al Río Largo, en la encurcijada entre las ruinas de Torres Mirdan, Torres Sillian, y el occidente.

*  *  *

A la hora de crear organizaciones, éstas son las cosas que considero más importantes: origen, objetivos, organización (interna y de relación exterior), territorios, religión, y sus propios votos. Sus particularidades, características e idiosincracia son muy importantes, son las que definen las organizaciones y su rol en la historia que pretendo narrar, pero su origen e historia son igualmente relevantes, hay que tenerlas en cuenta para comprender cómo es la organización en el "momento presente" (término muy relativo a la hora de crear un mundo). Esta ficha os puede ayudar en el proceso de creación de una organización. Si crees que hay otras dimensiones relevantes que no he contemplado, ¡no dudes en decírmelo! Además, escribir su origen e historia me permiten narrar una historia paralela a la del propio relato para el que servirá.
¿Hay algo más divertido que crear tu propia fantasía?



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