23 de marzo de 2010

Cover, la otra versión de cada mundo personal

Vivimos en mundo que terminará siendo horrible. Yo lo sé porque me lo contó un… Es un secreto, pero os lo contaré. Guardádmelo, va? Me lo contó un conocido, un científico tan loco que inventó la máquina del tiempo, con una fórmula que guarda bajo llave y ni a mí me la enseñó. Me dijo que la alegría terminaría, que todos viviríamos tristes y que la amistad dejaría de existir. Pero no era todo malo en ese futuro asegurado. Me contó que en ese tiempo, aun lejano, que ninguno de los que hoy pisan la tierra vivirá, aun queda la esperanza, pues cada uno sabrá hallar la armonía entre el caos. La armonía personal, individual, es algo aun hoy es difícil de entrever, pero la encontraremos. Cada uno se creará una versión de su propio mundo. En ella, cada persona podrá ser feliz, imaginando entre la tristeza la alegría. Los caminos serán soleados, y las playas calmadas, los vientos soplarán cuando uno lo decida, los árboles crecerán, a diferencia de en el mundo real, y podremos ser felices por separado. Si uno quiere una casa en un árbol, allí permanecerá sonriendo, si uno se crea su propio retiro, en una casita alejada de todo, viviendo de lo que pesca, será feliz y dormirá con el estómago lleno, para siempre. La versión que cada uno cree de su propia realidad será suficiente para alimentarse, y para enriquecerse.

Todo cuanto nos rodeará será oscuro, los días ya no nacerán por el horizonte, pero nosotros sabremos crear soles en nuestra imaginación. Cada uno de nosotros verá su propio sol, unos serán amarillos, blancos e incandescentes, y otros rojos como atardeceres infinitos, otros púrpuras, o azules, verdes o del color en que cada uno conciba la paz.

Pero como la humanidad siempre albergó la avaricia, y la envidia, y el deseo de catástrofe, no faltarán en ese futuro aun lejano los avaros y codiciosos. Piratas de mundos paralelos, invasores en las versiones de los demás, en las armonías personales. Habrá quien, por entretenerse o por satisfacer su ansia de maldad, se cuele en los mundos individuales, se apodere de los sueños de los otros, y nos robe nuestros momentos. Cómo lo harán, no lo sé, pero serán capaces de entrar en nuestros lugares privados, de abordar nuestros secretos. Así podrán apropiarse de las historias paralelas que cada uno invente. Será gente sin imaginación, desolados en ese mundo horrible que aún está por acontecer, y que incapaces de crear su realidad paralela, se alimente de la de los demás.

Mientras unos duerman y sueñen despiertos con sus propias maravillas, ellos las abordarán desde sus navíos pirata, derramando pesadillas y robando fragmentos de imaginación. Sólo así serán capaces de formar sus propias realidades, y así resguardarse de ese mundo horrible que vendrá.

Por ello os cuento todo esto, para preveniros, para que leguéis a vuestros hijos e hijas este conocimiento, para que sepan crear, imaginar y soñar, y sobre todo defenderse de aquellos que traten de robarles sus realidades paralelas, las versiones de cada mundo personal…


14 de marzo de 2010

El Rey Goromer, de Grrim

La puerta del palacio se abrió de golpe, chocando contra la pared, y dejando entrar una bocanada de aire frío y nieve que sacudió a todos los presentes. El fuego en el interior, situado al centro de la estancia, se tambaleó furioso, como si la ventisca que traía el recién llegado hubiera disturbado su calma… El guerrero entró y caminó firme. Iba ataviado con gruesas pieles, un yelmo con cuernos de dragón, y dos pesados martillos a la espalda. Sus botas habían recorrido un largo camino para traerle grandes nuevas al Rey, Goromer, de Grrim. Llegó ante el trono, donde el Rey, ebrio ya a esas horas de la noche, fornicaba con dos mujeres. Éste las empujó de encima suyo, quedó sentado en su trono de roca maciza, completamente desnudo, salvo por su corona de plata, que no se la quitaba ni para dormir. Tomó un sorbo de aguardiente y esperó a que el emisario hiciera una reverencia digna de sí. Sin ella no tendría derecho a hablar ante el Rey de Grrim. El recién llegado, a sabiendas del protocolo, se postró, arrodillando una pierna, se quitó el yelmo, y bajó la cabeza hasta que le dieran palabra.

- Hola, Rogho, llevábamos tiempo esperándote. Habla cuanto antes, y no escatimes en detalles.- La voz del Rey resonó en el gran salón, pues todos los presentes, la música y la fiesta, se habían detenido.

El emisario, sin levantar la cabeza, le habló, mirando a los pies descalzos de aquel hombre al que admiraba, y al que debía su vida y la de sus descendientes.- Mi Rey, es cierto. La Corona Radiante descansa en un trono vacío, esperando a ser ceñida por un alto señor…

- ¡Sí!- Gritó el Rey.- ¡Que suene la música, que continúen los bailes, y que las rameras sigan complaciéndonos! La celebración hasta ahora era por una esperanza. ¡Esta noche brindaremos por nuestra próxima conquista!- Esto último lo dijo de pie, elevando el cuerno que usaba por copa, y los vítores se elevaron en el salón, el gentío volvió a colmarlo todo, el fuego hasta estalló eufórico, y la música lo acompañó, en un redoble de tambores y una mezcla de cánticos y melodías de instrumentos de cuerda.- Mi buen Rogho, descansa esta noche, embriágate con la bebida de tu propia tierra, sáciate con alguna mujer, ¡y más le vale que te de cuánto mereces por tamaño recorrido y tales nuevas! Pues mañana ordenaré talar los bosques, acabaremos con todo árbol que aun se yergue en estas tierras, y pronto las naves estarán listas. En ellas nos haremos a la mar, y juntos regresaremos a la tierra que llaman Himn, donde los hombres esperan un Rey para ser gobernados…

6 de marzo de 2010

La Dama Negra

Llevo unos días queriendo escribir un monográfico de la Dama Negra, uno de mis personajes preferidos. He pensado que puede ser un buen apartado para el blog, de vez en cuando hablaros sobre un personaje en concreto. En realidad ya lo hice en otras ocasiones, aunque no lo pensé como un nuevo apartado. Otros personajes de los que ya escribí monográficos aquí fueron Firin, de Firindain; Kalhia, de Quivarén; Murtagh, el Señor Caracol; Sebah, el Duende de Epoxi; o Ulara, la Llorona...


Pero hoy os hablaré de la Dama Negra, un personaje enigmático que dedicó sus vida a una empresa que jamás lograría cumplir.
Nunca he llegado a saber su nombre, pues seguramente fue conocida por diferentes en momentos y lugares diferentes... Pero en todo caso, siempre sería conocida por el sobrenombre de la Dama Negra.


Ella es una elfa, de la Alta Estirpe de Gelidén, los amantes de las estrellas, que en algún momento de su vida, siendo aun joven, pudo leer un Lunariu, y así descubrir que los Demonios Resentidos llegarían al mundo, para devastarlo. Así, la Dama Negra dedicaría su vida a evitar que estos crueles demonios fueran invocados en el mundo.
Ella es una hechicera misteriosa, una ermitaña, que prefiere la soledad a la insustancial compañía. Se oculta en diferentes sitios, sin una residencia habitual, y ha vivido para ver nacer y morir a muchísimas generaciones de hombres... Es muy poderosa.
El primer dato conocido que tengo de ella, es que estuvo en la Torre de Teth Nolin, durante la Llegada de la Llorona, en el año -1253 del calendario de los hombres del Viejo Mundo más occidental. Estos hechos se narran en El Cuento de Siläe. En aquel momento sería invocada Ulara, la Llorona, el Demonio Resentido imaginado en la Tristeza de Orfgod... La Dama Negrahabría acudido a la torre perdida en aquel inmenso desierto en que siempre es de noche, pero no habría logrado su empresa.

Hasta entonces, parece que los elfos del Bosque Encantado de Loth-Darien pordrían haberla estado dando asilo, aunque éste es un dato aun por confirmar.
Después de la Llegada de la Llorona, la Dama Negra debió ocultarse por diversos lugares, rondando de aquí y allá, tratando decambiar lo que se avecinaba. Presumiblemente, estuvo tratando de dar caza a Ulara, es posible que hasta se batieran en duelo en alguna ocasión, pero de ello nada quedó escrito, que se sepa.

Mucho tiempo después, en el año 1008 del calendario de los hombres, la Dama Negra volvió a aparecer en el Nuevo COntinente de Ülathar, tratando de evitar que Gingoen, el Demonio Resentido imaginado en la Impotencia de Orfgod, fuera llamado. Ello es relatado en el cuento de Lyda de Lis.
¡Habían pasado más de 2000 años de la llegada de la Llorona! La Dama Negra habitó de aqui y allá, siendo conocida siempre como una ermitaña, tratando de pasar desapercibida, y viviendo como pudo. Frecuentó la Torre del Recuerdo, donde pudo consultar algún Lunariu, los libros que hablan de la llegada de los Demonios Resentidos. Tal vez vivió allí, adorando al Dios del Recuerdo, una temporada... Esa torre está situada en las Montañas del Anochecer, en algún punto de los Reinos Enanos, y en ella se alberga la mayor biblioteca del mundo.

Pocos datos comprobados se tienen de la Dama Negra. Es probable que aparezca en otros cuentos, como el de El Eviterno, que hablará de la llegada de Evilized, el Demonio Resentido imaginado en el Deseo de Orfgod, pero aun debemos esperar para saberlo.

La Dama Negra siempre vivió a parte de la sociedad. Era una vagabunda, una ermitaña, y una poderosa hechicera. Siempre vistió de negro, como si preveyera un luto por lo que estaba a punto de acontecer... Portaba un precioso báculo, con el cual podía hacer magia, y con lo largos años de estudio y práctica, había alcanzado gran sabiduria.
En la mayoría de las ocasiones, los protagonistas de los cuentos en que se deja ver, la toman por una bruja con fines oscuros... Si hace el bien o el mal, es relativo. ¿Justifica el fin los medios? tal vez ése sea el gran debate que presenta este personaje... Ella sabe que se va a desatar un gran horror en el mundo, que viene dispuesto a devorarlo todo, y tratará de evitarlo a toda costa, pagando cualquier precio por ello...

Me encanta este personaje. Y me alegra saber que aun me queda mucho por descubrir de ella... Ya os iré contando!!

Darka.

28 de febrero de 2010

El juego

Un lobo husmeaba el aire. Era de noche, pero la luna en el cénit iluminaba el bosque. A poca distancia escuchó algo, era un ciervo con una larga cornamenta… Más allá un caballo trató de relinchar, y a alguien casi se le escapa una risa en el intento. El lobo avanzó cauteloso, otro podría llegar y cobrarse su presa. Una hiena, menos fea de lo que debiera, le seguía al acecho de los restos que fuera a dejar. Al otro lado del barranco seco, un búho observaba la escena, se había subido a un árbol, y ahí se sentía seguro. La pantera no andaba lejos, era negra y caminaba a cuatro patas, moviéndose con un estilo peculiar para su especie. El elefante, el más pequeño de todos ellos, se le había escapado, y ahora se batiría con el lobo por el caballo o el ciervo. Sopló el aire, que agitó los árboles, y el búho temió caerse, pero se aferró bien a la rama. El caballo lanzó otro relincho, y ahora sí se escuchó una risa. A ese incauto parecía no importarle el juego, y estar deseando ser cazado. Una serpiente reptó por debajo del búho, sin verlo, y éste hasta sonrió.

El lobo se acercó al ciervo, y éste se dio cuenta, y comenzó a trotar hacia el barranco seco, sin saber que corría peligro de caerse, entonces el búho le grito, justo cuando la pantera le saltaba encima. El pobre ciervo cayó al suelo, y empezó a darle patadas a la pantera, que trataba de aferrarlo. Cuando apareció el lobo, saltando sobre ellos muy feroz, el caballo volvió a relinchar, a sabiendas que no iban a por él. La serpiente reptó deprisa, pensando que perdería la presa. El ciervo se debatió, entre si ser devorado por la pantera o por el lobo, que casi luchaban más entre ellos que por darle caza, pero viéndose perdido, fue a hacerle cosquillas al lobo. La pantera había llegado primero, y la presa era justa. Entonces el lobo, inevitablemente, se echó a reír a carcajadas. La pantera aprovechó el susto, y le apartó del ciervo, que ya se había dado por vencido. La pantera se anotó el tanto.

El caballo volvió a relinchar, y ahora se rieron todos.

- Ése es tonto…- Dijo el ciervo.- Así no vale, estoy solo en esto. No atrapareis al búho, ¡y el caballo es un traidor! No podemos ganar.

- Bueno, estás muerto. Así que ya da igual.- Dijo la pantera, y el ciervo, quitándose la cornamenta asintió. El niño que había bajo su disfraz se encogió de hombros y marchó de vuelta al campamento. La noche se había acabado para él.

El lobo corrió entonces, y la pantera salió detrás. La hiena los perdió y siguió al muchacho. Era el único que podía ganar puntos devorando a los muertos.

Cuando el lobo llegó hasta el caballo, lo derribo, y éste se dejó caer, muerto de la risa.- ¡Este juego es un rollo! Mañana yo seré la pantera…

Cuando ésta llegó, vio como el lobo le había robado el tanto. Iba ganando… Pero aun quedaba el elefante. Pantera y lobo se miraron, y corrieron, uno hacia el empate, y otro hacia la victoria. El elefante los esperaba, agotado por la carrera anterior, bajo un árbol, pero la serpiente ya le había encontrado. Se le aferró a una pierna, y justo aparecieron el lobo y la pantera, y todos terminaron en un torbellino de patadas y mordiscos. EL pobre elefante, indefenso, se puso a llorar, y todos supieron que el juego había terminado.

Cuando se quitaron las máscaras, cuatro niños, y un quinto sobre sus cabezas, se reían a moco tendido. Esta noche habían ganado los malos, mañana sería otro día de juego…

26 de febrero de 2010

Publicación en Ícaro Incombustible nº6!

Hola a tod@s!!

Hoy vengo a contaros que acaba de salir el número 6 de la revista de arte independiente Ícaro Incombustible, y en ella me han publicado dos relatos que ya os presenté en el blog. Éstos son Dos Universos y El Pescador y el Trapecista.

Os dejo aquí la revista en formato incrustado desde issuu.com, el cual es muy cómodo para su lectura y consulta.
Espero que os guste!!

Saludos!
Darka.

22 de febrero de 2010

Murtagh, el Señor Caracol


El 22 de noviembre de 2008 fui al TEA (Tenerife Espacio de las Artes), donde pude ver la exposición de Óscar Dominguez (La Laguna, Tenerife, 3 de enero de 1906 – París, 31 de diciembre de 1957), artista surrealista canario. Su obra me maravilló y sorprendió por igual, en gran medida porque el surrealismo no suele llegarme como él consiguió. De entre sus obras, ésta me dijo algo en especial. Siento no poder daros nombre y fecha, pero por más que busco y rebusco, no doy con ella. Al verla, aquel día, me vino la imagen de Murtagh, el Señor Caracol, el personaje del cuento de Lyda de Lis. Historia de una Estatua de Piedra, del que vengo a hablaros. Fue verlo colgado en aquella pared blanca, y visualizar lo que os describo, tal y como Lyda se lo encontraría aquel día...
Espero que os "guste"!


(...)

- ¿Quién es la chica?- Dijo el cuarto enano, de forma brusca e imperativa.

- Viene a hablar con Murtagh, dice que sabe dónde está la bruja que cambia las cosas.

- Eso es imposible…- Contestó el enano más fuerte, y en ese momento se abrió la cortina de la litera, dejando al descubierto aquel ser horrible. Lyda hasta se asustó, dio un paso atrás, pero los cuatro enanos no se movieron. Tras la cortina, una figura deforme descansaba sobre cojines. Lyda jamás había visto cosa igual. Era un viejo escuálido, de tez clara, como muerta, arrugada y sin pelos. Las costillas se le marcaban de tal forma, que el horror de su rostro pasaba desapercibido. Era calvo, con una mandíbula que le sobresalía, mostrando sus dientes asomarse de una boca sin labios reconocibles. Sus ojos eran dos cuencas vacías que nadie había tenido la intención de ocultar y los huesos de su calavera se marcaban tanto, que parecía un espectro enfermizo. Pero lo más asqueroso era su alrededor… Por toda la litera, entre almohadones y cofres, había numerosos frascos llenos del líquido en que flotaban sus órganos… El corazón estaba a su derecha, un pulmón a cada lado, los riñones, el hígado y hasta el cerebro, en un estante sobre su cabeza… Era una imagen repulsiva.

- ¿Quién eres, muchacha?- Dijo aquella figura horrenda. Su mandíbula extraordinaria se movió, como si la calavera de un muerto viviente le hablara. Las cuencas vacías de sus ojos estaban clavadas en ella, como si de verdad la miraran.- ¿Por qué crees que busco a la Señora de la Magia Mutable?

- Sé dónde encontrarla.- Respondió Lyda muerta de miedo.

- Dime, pequeña, ¿cuál es tu nombre?

- Eso no importa.- Dijo ella, casi dando un paso atrás.- Vengo a ofrecértela.- En ese momento, Lyda sacó de su bolsillo una manzana, y comenzó a jugar con ella, lanzándola al aire.

Aquella calavera pareció sonreír.- ¿Quién te dice que no he dado ya con ella?

- Sé que no lo has hecho. Dime lo que quieres de ella, y es posible que te diga cómo encontrarla.

- De verdad, me siento intrigado… ¿Qué te hace pensar que la busco?

Lyda torció la cara. Aquel ser repulsivo le era fascinante en alguna manera que no podía comprender.- La necesitas. Los dos lo sabemos. Y yo vengo a entregártela.

- Y querrás algo a cambio… ¿Qué podría ofrecerte yo?

- Sólo quiero saber qué quieres de ella. Ella vendrá por su propia voluntad cuando lo sepa.

Los enanos los miraban, escuchando aquel diálogo sin mediar palabra. Estaban más intrigados en cómo acabaría aquello que interesados en interrumpir. Aquel brujo, lo que fuese aquello, vivo o no, habló muy despacio.

- De ella quiero que me ayude a traer un ser de otro mundo.

(...)



Extraido de Murtagh, el Señor Caracol
Darka Treake
Descarga el capítulo entero en PDF aquí.

13 de febrero de 2010

El árbol consciente

Si siembras una ilusión y la riegas con tu amor y el agua de la constancia, 
brotara en ti una flor, su aroma y su calor te arroparán cuando todo vaya mal...
(...)
Y que mi luz te acompañe, 
pues la vida es un jardín donde lo bueno y lo malo se confunden, 
es humano no siempre saber elegir...

La Rosa de los Vientos
Mägo de Oz



A veces las cosas no suceden como cabe esperar, pero ello no significa que no sucedan como deben suceder... A menudo el destino tiene sus proopios métodos y maneras para maravillarnos, alcanzando sus fines más remotos e inesperados...

Existe una verdad secreta que pocos conocen. Todos los árboles viven, eso lo sabemos, nos lo enseñan en el colegio, así como a cuidarlos, aunque muchos olvidan esto. Pero hay ciertos árboles que viven de una forma que pocos pueden imaginar. Éstos árboles tienen conciencia, sienten y piensan, se motivan por vanalidades como los hombres, y se enojan, asustan y sufren como cualquier otro ser vivo con libre albedrio. Algunos de ellos pueden moverse, aunque sólo lo hagan cuando nadie mira, otros en cambio son incapaces. Unos hablan, otro sólo escuchan. Y todos, sin excepción, bailan al son del viento, cantando con el roce de sus ramas. Hay muchas clases de árboles conscientes: abetos, encinas, sacues llorones, almendros, ficus de troncos retorcidos... Pero del que vengo a hablaros, es un laurel de las indias.
El secreto que nadie sabe y que procedo a revelar aquí en un susurro escrito, es que todos estos árboles conscientes tienen un dama que los cuida, los anima y da conversación. Esta dama es en esencia como su árbol, aunque en forma puede adoptar múltiples posibilidades.

He aquí el relato de uno de estos árboles conscientes, desde sus comienzos, hasta donde debe narrarse: resulta que una vez, por capricho del hades o de cualquier otro limbo, un inmenso árbol dejó caer una de sus semillas. Lo habitual en aquel bosque es que sus retoños crecieran extendiénse en la planicie, como en los últimos milenios, pero esta vez no fue el caso. Cuando la semilla calló al pasto, a los pies de este gran árbol, el viento la recogió y llevó lejos. Se trató de una ráfaga enviada o no por algo mayor. Algunos pensaron que era el destino, esas fuerzas inmesurables que lo hacen todo, pero otros pensaron que el viento es el único que se miueve sólo, a su propio ritmo, y que la semilla viajó por mera casualidad. El caso es que viajando grandes leguas, cruzando campos yermos, saltando ríos y pasando desapercibida entre hombres y otros habitantes de la tierra que podrían haberlo arruinado todo, llegó a caer a una charca que hasta ese momento no era más que lodo.

Tal vez la porquería y la inmundicia engendraron la vida, alimentando la semilla, y así nació un loto en tono azulado. Fue una flor bellísima, cuyas hojas flotantes pronto cubrieron el pantano, creciendo y creciendo, hasta que un tallo fue capaz de elevarse del agua. Así nació aquel árbol consciente. Aquel tallo se irguió cuanto pudo, alimentándose de la podredumbre del pantano, purificándolo, y así sus aguas quedaron cristalinas y bellas. Aquello que una vez fue una ciénaga, se convirtió en un lindo bosque. Los árboles retorcidos de alrededor se estiraron buscando la luz. Los helechos, marrones y arruinados, coogieron un color verde vivo. El suelo arcilloso se cubrió de pasto y florecillas de diferentes colores. Brotaron setas de todas las formas y sabores, acudieron animales de todos los lugares, piaron los pajarillos y nacieron los peces en la charca. Aquel sitio se convirtió en un bello oasis en mitad de aquel lúgubre bosque.

Fue encontonces cuando nacio ella: la dama del árbol. La primera semilla que un árbol consicente deja caer no es para reproducirse, sino para traerla a ella al mundo. Ésta calló desde las ramas bajas, y fue a parar al agua cristalina. Y allí, en las profundidades, nació U, una sirada. U no era un hada, ni una sirena, era una sirada. Fue diminuta y nunca creció. Pronto le crecieron largos y oscuros cabellos sobre una tez marrón. Cuando estaba sumergida tenía el cuerpo de una preciosa sirena, y cuando emergía, adoptaba la forma de un hada sin alas.

U cuidó por largo tiempo de su árbol consicente, con quien hablaba. Habitó entre sus raíces sumergidas, entre sus ramas en lo alto de su copa, y en el interior de su tronco, donde nadie podría encontrarla. Fue feliz, aunque siempre ansió muchas cosas. Hasta que un día apareció alguien que le invitó a echar un vistazo más allá de aquel lugar encantador, a internarse entre los árboles retorcidos que crecían alrededor del oasis en que vivía, y a conocer la realidad de un mundo cambiante e inmenso... Ella renegó desde un principio, sin querer saber, pero un día se despertó con la duda, y lloró con la idea de abandonar su árbol y aquel lugar maravilloso en que se sentía protegida, al que pertenecía. No podía abandonar su árbol, ni sus aguas cristalinas, ni sus ramas y hojas... Adoraba demasiado ese lugar mágico...

6 de febrero de 2010

El Trono Vacío

Érase una vez un Reino sin Rey. En el gran salón de palacio, dos fuertes guardias custodiaban día y noche un torno vacío, en el que sólo había una corona, a la espera de ser ceñida por un hombre valeroso. La esperanza del pueblo ya había decaido, y en las tierras que dominaba la Torre del Rey, ya no crecía nada. El ganado moría de hambre y sed, y las gentes se aburrían y desfallecían de tristeza. Muchos fueron los que aspiraron a cuidar al pueblo, pero ninguno de ellos fue digno de tal honor. Era la desesperación tal, que se organizaban torneos y justas para nombrar un candidato, pero en ellas jamás había vencedor. Se decía que había caido una maldición, y que ya jamás ningún otro reinaría.

Antaño aquellas tierras fueron territorio de los moros, pero un gran héroe, al que llamaban Belean, llegó para hacerles retroceder. Empuñando las Espadas Gemelas logró derrotarlos y fundar tan basto Reino, y tras generaciones de paz y prosperidad, el último Rey, viejo y arruinado, les dio a sus dos hijos la oportunidad de disputarse el trono. Ambos se marcharon, y cuando uno regreso, dijo no ser digno de gobernar. Había asesinado a su hermano, y perdido las Espadas Gemelas del héroe Belean. Y desde entonces, el trono quedó vacío, a la espera.

Se libraron grandes batalllas, los campos y las playas se tiñeron con la sangre de guerreros que acudían a disputarse aquella corona, pero jamás ninguno logró cruzar las puertas del gran salón de palacio. Aquella torre quedó triste, abandonada, y el paso de los años la arruinó. Pero siempre sus dos guardías permanecieron firmes, ante el trono vacío.

Una vez, un valiente guerrero llegó ante la puerta del palacio arruinado, y justo allí, una tormenta imprevista descargó un gran rayo y lo fulminó, esparciendo sus cenizas por el campo. Otro llegó a llamar a la puerta, tres golpes fuertes sonaron sobre su madera, y los los dos guardias se inquietaron, pensando que podrían por fin abandonar su empresa. Pero cuando abrieron los grandes portones del salón, aquel hombre estaba muerto, sin mayor explicación, ni rastros de enfermedad. Uno, que había derrotado a cuantos se habían interpuesto en su camino, llegado de tierras del sur, más allá del mar, se lo llevó un territble huracán. Lo encontraron mal herido en la playa, y dijo antes de morir que nadie podría jamás reinar allí.

Todo aquél que lo intentó, que vislumbró la posibilidad de traer paz y calma a aquellas tierras, pereció en el intento. Las gentes se sublevaron, y un tiempo de oscuridad cayó sobre todos ellos. Los cielos se entristecieron, y la lluvia no dejó de caer. El mar embraveció, y sus costas recogieron restos de incontables naufragios. Los más bravos se aventuraron a cruzar las tierras colindantes, pero ninguno pudo llegar hasta aquel trono.

Los guardias esperaron, apoyados sobre sus lanzas, a que alguno fuera capaz de entrar en el gran salón del Rey, y para aquél que lo lograra, le esperaban con una última prueba. Éste debería resolver un acertijo, que aun no había sido nombrado...



Continuará...
Esto han sido sólo breves notas, que giraban en mi cabeza, y que seguro darán algún resultado. Iba a escribirlo en mi cuaderno, pero he pensado en contároslo aquí, pues así me animo a continuarlo.
Espero que os guste! !


Las notas hay que escribirlas en verso...

22 de enero de 2010

El Viaje

Saliendo de la órbita de Júpiuter. 
Distancia a la superficie: 22.337 pies. 
Velócidad de escape: 9.983 millas/hora. 
Aproximación a punto sin retorno en 96 segundos.

Las letras fueron apareciendo de una en una en la pantalla, formando las palabras. Estaban escritas en un verde esmeralda sobre fondo negro. Aquel ordenador era extremadamente preciso, cualquier error de cálculo habría sido fatal para la misión.

- ¿Sólo tengo que apretar el botón?- Dijo el piloto hacia el micrófono, que tras la detección de voz, el ordenador contestó.

Correcto.  
Aproximación a punto sin retorno en 91 segundos.

- ¿Estás listo? Una vez aprietes ese botón rojo, no habrá vuelta atrás.- Dijo el copiloto, un tipo serio al que pocos en el transbordador habían alcanzado a conocer en los 2321 días que había durado el viaje. Puso cara de resignación, dispuesto al fin y al cabo. Aquel viaje les llevaría hasta donde ningún otro había logrado ir.

- ¿Y qué otra nos queda?- Contestó el piloto.- En nuestras manos está la vida de toda esa gente. Y llegados a este punto, no vamos a defraudarlos.

En la pantalla permanecía escrita la última frase, en aquel verde esmeralda, y el tiempo iba corriendo.

Correcto.
Aproximación a punto sin retorno en 68 segundos.

- Encantado de haberte conocido. Has sido un gran capitán.

- Gracias.- Sonrió el piloto.- Tú has sido un gran segundo. Pero no te atrevas a despedirte de mí. Nos veremos al otro lado, y llevaremos esta nave hasta puerto seguro.

- Donde comenzará todo de nuevo.- Dijo el copiloto.

- Exacto.

Correcto.  
Aproximación a punto sin retorno en 41 segundos.

 EL piloto habló al comunicador.- Atención, por favor, al habla el capitán.- Suspiró, apagando el comunicador por un segundo.- En breves instantes atravesaremos la ventana. Les deseo mucha suerte a todos. Este día termina, y con él todo, y nosotros lo dejamos atrás para siempre. Allá donde vamos, encontraremos al sol brillando, y nosotros llegaremos a un lugar donde nazca y muera por el horizonte. Nuestra época ha terminado, al apagarse el sol, pero regresaremos a cuando aun flotaba incandescente en el universo.

Correcto.
Aproximación a punto sin retorno en 19 segundos.

- Abróchense los cinturones, por favor. Buena suerte a todos.


Correcto.
Aproximación a punto sin retorno en 11 segundos.

Con la última cuenta atrás, comenzó a sonar un pitido de alerta  por todo el tranbordador. Todos a bordo, cada uno de los 27 tripulantes, sintió el pulso acelerársele. Estaban a apunto de saltar a través del tiempo.

Correcto.  
Aproximación a punto sin retorno en 3 segundos.

Correcto.  
Aproximación a punto sin retorno en 2 segundos.

Correcto.  
Aproximación a punto sin retorno en 1 segundos.

El piloto llevó un dedo y rozó el botón rojo. Un segundo después, lo pulsó.


Todo comenzó a agitarse. El negro universo que veían através del cristal se fue tornando gris primero, y blanco después. Cada uno perdió el aire, y lo recuperó al instante. Fue una sensación cruel, pero efímera. 
Cuando recobraron el sentido, a través de las escotillas sólo veían el universo, plagado de las incontables estrellas que veían hacía un instante. Pero alla, alejado, lucía un sol radiante. Era blanco y redondo, y todos se sintieron aliviados.



Coordenadas estelares: 344.679;  -136.112; 907.610.  
Fecha: 02/01/-245.034 

Distancia a la superficie de Júpiter: 23.012 pies. 
Velócidad de escape: 15.333 millas/hora.

Introduzca destino...



La voz del capitán resonó por los altavoces de todo el transbordador.- Señoras y señores. Hemos retrocedido 357.230 años. Y como ven a estribor, el sol ha nacido en un nuevo día para nosotros. Bienvenidos a una nueva vida con luz.

Entonces tecleó las coordenadas, y el ordenador calculó la trayectoria. En la pantalla aparecieron tres palabras, y el transbordador viró fijando el rumbo.

Destino: La Tierra.



21 de enero de 2010

Miedo...

Todo el mundo cree que las hadas pueden volar, pero no es cierto. 
Algunas nacen sin alas, y las desean sobre cualquier cosa, 
pero son incapaces de lograr que les crezcan. 
Sólo cuando dejan de tener miedo, es cuando les brotan de la espalda...


Últimamente estoy un poco disperso. Siento la ausencia. Espero ponerme al día en breve, y regresar, aunque jamás me fui realmente.
Es sólo que todo va y viene. Y cada momento tiene su causa y su consecuencia.

Un saludo a todos!!
Darka.

9 de enero de 2010

La Segunda de las Guerras de la Luna

(Nota: Esta entrada puede entenderse tanto como un relato independiente, o como continuación de la entrada La Leyenda de Golöel - 13 de diciembre de 2009)




Qué triste el cuento que os voy a relatar. Cuando llegue a su fin, os aliavará la idea de encontraros en otro mundo, en el real, lejos de todo lo que acontecerá entre mis palabras. Fue allí, tan lejos, en un lugar donde los hombres viven atemorizados por la magia; donde los deseos aun pueden cumplirse; donde las pesadillas llegan a vivirse; y los demonios caminan erguidos, luchando por lo que a todos pertenece, por lograr arrebatárselo.

Fue así como Golöel, el Demonio Resentido, tras cumplirse su leyenda, y haber sido liberado de la Gran Roca, regresó al mundo para devastarlo. Se irguió, nombrándose el Caballero de la Blanca Luna, y marchó a formar un frente para derrotarlos a todos. Su codicia, flotando en el cielo nocturno, en forma de una Luna preciosa, era un anhelo que bien le había valido la espera.

Bajo su mando, terribles generales lo acompañaron, sembrando de Caos los campos por donde jamás volvería crecer nada. Y entonces estalló la Segunda de las Guerras de la Luna. Furiosas batallas se libraron, donde los hombres hicieron frente a la maldad con coraje. Se derramó tanta sangre, que al final casi no quedaron guerreros en los campos de batalla. Pero cuando la esperanza parecía mermar, un elegido, uno de entre aquellos que hubo liberado al demonio, le embistió con tal fuerza que le hizo retroceder. El cuerpo del elfo que ocupaba Golöel fue decapitado por la espada de aquel guerrero, pero esto no logró acabar con el demonio. Aquello ocurrió en el Cabo Diamante, el más austral del mundo, y fue allí donde Golöel, derrotado, en su forma de espíritu, se echó al mar, y huyó. Aquel guerrero, llamado Phillip, le Rat, fue condecorado entonces con los más altos honores. Aquella fue una victoria decisiva, por largo tiempo celebrada.

Pero Golöel nadó y nadó, y todos lo creyeron perdido, pensando que más allá del mar sólo terminaba el mundo, por donde él habría tenido que huir. No fue así.

El espíritu de aquel demonio nadó atravesando los Mares del Mundo, hasta llegar al Beso de la Luna, aquel punto inalcanzable en que la Luna se refleja sobre la supericie del oceano, marcando un camino infinito y brillante para dar con él.

Entonces Golöel se encontró con la Luna, a quien amaba sobre cualquier otra cosa que existiera, y allí la encandiló y engatusó. Con sus engaños, logró llevársela consigo, y aquella noche, terrible, fue oscura como ninguna antes.

Entonces, la Luna desapareció de los cielos del Mundo.

Golöel se la llevó lejos, a un lugar que creía que no encontrarían. Un lugar al que llamaban el Templo del Adiós, un recóndito sitio al que nadie sabía llegar.

Allí permanecieron juntos largo tiempo, ella engañada y él poseyendola, al fin. El Mundo creyó haber vencido, pero fue Golöel realmente el victorioso. Había logrado su mayor anhelo.

Ahora la bóveda nocturna del Mundo no tenía Luna...

3 de enero de 2010

Sin vuelta atrás...

Ya no había vuelta atrás. La puerta estaba abierta frente a él, y las campanadas tronando en sus oidos, ya seducidos... El otro lado del umbral estaba oscuro, completamente oscuro, como si el destino no quisiera mostrar nada de lo que le aguardaba. Pero eso ya daba igual, era lo que menos importaba, porque la decisión estaba tomada. Irremediablemente, no había vuelta atrás. Ya había caído, aunque aun no había cruzado el umbral, por mucho que se resistiera, ya estaba al otro lado.
Dio un paso, tentó a su valor, y se acercó a la entrada, o a la salida, o a lo que quisiera ser esa puerta y lo que quedaba al otro lado. Estaba justo delante, de pie, con las campanadas en sus oidos, y entonces introdujo una mano. Una vez al otro lado del umbral, del que no se veía nada, sintió el cambio de temperatura. Aquello que hubiese más allá, era más cálido y acogedor.
Fue a dar otro paso, y el mpulso le hizo temblar, sin decidirse. Fue una sensación extraña, cuando vas a lanzarte al vacío, sin saber si te harás daño. Lo desconocido era la peor parte de aquella maravilla, el silencio entre campanada y campanada...
Pero sin escucharlo, sin decidirse, sin poder evitarlo, sin vuelta atrás, caminó cruzando el umbral. Su cuerpo se perdió en la oscuridad al otro lado, y ya nada más pudimos ver de qué era de él. Lo que si es de esperar, es que al menos él supiera lo que le ocurría...