9 de noviembre de 2008

Un mundo deshecho




Me acabo de levantar de la cama y me he sentado frente a la máquina de escribir. Ella aun está entre las sábanas, llorando. Me enciendo un cigarrillo ignorando sus lamentos, y observo por la ventana junto a mí antes de ponerme a escribir. Llueve a cántaros, como suele llover por estas fechas. Lluvia complaciente, sincera, sin nada que ocultar al mundo. Es de noche, y los perros aullan en el callejón. Sus lamentos sí que me conmueven, y no los de la chica que acabo de conocer, y que me desea tanto que jamás podré complacerla...

Tecleo las primeras palabras a modo de título y absorbo del cigarrillo como si me fuese la vida en ello. El orgasmo que acabo de tener no me ha satisfecho lo más mínimo, y comienzo a escribir sobre ello. Sobre la chica que llora en mi cama, sobre lo fácil que ha sido conocerla y engañarla para que venga a pasar la noche conmigo. Mañana no quiero volver a saber de ella.

Otra calada, y siento el humo bajar por mi garganta, me absuelve de lo que acabo de hacer. Una bocanada de aire contaminado en un mundo deshecho, en el que uno sobrevive a base de castigar.

Esta noche no dejará de llover. Mañana amanecerá nublado, y será un día tan triste como el de hoy. Menuda mierda. Lo pasaré navegando por la red, buscando complacerme en relaciones vanales y páginas para adultos. Por la noche, volveré a salir de caza. Mañana es sábado. En sábado todas están sedientas de compañía. Una compañía que este mundo deshecho no te da gratis. Unas sonrisas, un revolcón, con suerte sudor, y un cigarrillo que te absuelve mientras observas llover y escuchar los perros aullar. El domingo no querré saber nada de ella... Ya veré qué hago entonces con mi vida.






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1 de noviembre de 2008

El Cuentacuentos: Y si... ¿secuestramos al sol? | Tú haz lo que quieras yo me voy a mi casa.

- Y si.. ¿secuestramos al sol?

- Tú haz lo que quieras yo me voy a mi casa.- Le contesté.

- Espera, un segundo, míralo de esta manera.- Trató de convencerme con sus suaves palabras. Miraba hacia el oeste anaranjado, en los últimos segundos antes de que la bola colorada se metiera tras el horizonte líquido.- Si lo secuestramos, ahora mismo, en este preciso momento, haremos que esta noche sea eterna...-

Yo la miré fijamente, aunque ella seguía mirando al oeste.- Tú estás mal de la cabeza.

Ella sonrió.- No. Aunque parezca mentira, lo digo muy en serio. Desearía que esta noche fuera para siempre. Fíjate, no hay ni una nube, las primeras estrellas ya aparecen como puntos de nácar en el azul oscuro tras nosotros, y allí,- Señaló al sur, sin mirar siquiera.- debe estar naciendo ya la luna llena. Va a ser una noche preciosa.

Permanecí callado un momento, observando a intervalos cómo moría el sol y cómo nacía la luna, tan hermosa.

- Date prisa.- Continuó.- Dame permiso. Pídeme que secuestre el sol. Se nos acaba el tiempo... Ya se va, y comenzará esta noche finita, que terminará estando nosotros separados... ¿De verdad quieres eso?

Pensé que obviamente no lo quería. ¿Cómo podía pensar eso? Habría entregado mi alma a algún demonio vagabundo en aquel momento, por poder nadar hasta el sol y amarrarlo al muelle con un cabo tan largo como para que se ocultara tras el horizonte, pero tan corto que no le permitiera dar la vuelta al mundo.

Ella me miró, implorando que le pidiera que secuestráramos al sol. Ambos sonreimos, sentados en aquel muelle, con nuestras siluetas reflejadas en el agua anaranjada, enturbiada sólo por el vaivén de nuestros pies desnudos. No nos atrevimos a besarnos, y la magia del momento fue perdiéndose, como el sol tras el horizonte líquido, como nuestro tiempo, como el nosotros que formábamos allí sentados a escasas pulgadas.

- Debo irme a casa.- Le dije sin dejar de sonreir.- Hagamos una cosa. Dejemos al sol navegar por el cielo cada día desde este atardecer, y vengamos siempre a verlo marcharse. Pues prefiero repetir este momento contigo infinitas veces, que vivir en una noche que no termine nunca...- Observé sus ojos bien abiertos, justo antes de que el final de la circunferencia anaranjada desapareciera allá lejos al oeste.- ¿Qué te parece?






Para conocer más secuestradores de soles, o escuchar más conversaciones desesperadas:
El Cuentacuentos

29 de octubre de 2008

La noche de Lyda

Lyda abrió los ojos en la noche y se encontró completamente a oscuras. Aun no se había dormido, llevaba un rato en la cama cuando sintió aquella brisa colarse bajo el umbral de la puerta, apagando la vela. La bonita muchacha no podía dormir sin una luz que le iluminara la oscuridad. La sensación de que algo siempre le acechaba en las sombras era algo que le venía persiguiendo desde que era niña, y contra la que ya se había dado por vencida. Simplemente no podía dormir a oscuras, no podía si quiera estar a oscuras. Le daba un miedo irracional, un pánico tal, que en ocasiones hasta le había hecho dudar de lo real y de lo que podía no parecer real…

Al sentir aquella sensación de ahogo, como si la oscuridad lo envolviera todo, apretándola, se levantó deprisa a buscar un pedernal y un eslabón con el que encender de nuevo la vela. Chascó apresuradamente hasta encender una antorcha, que le devolvió la seguridad a la cámara, y de ahí prendió la vela sobre la encimera.

Su pequeño hogar consistía en una estancia circular, con una cama, un baúl, un armario y una cocina improvisada junto a la chimenea. En el suelo, cubriendo el espacio que quedaba a los pies de la cama, bajo el baúl, una antigua alfombra, ya raída tras el paso del tiempo, que aun mostraba un escudo familiar olvidado: una Flor de Lis en terciopelo de plata gastada. Lyda, para evitar que se repitiera la intromisión, arrojó un trapo al umbral de la única puerta de entrada. Ahora la fría noche no podría colarse para dejarla de nuevo a oscuras…

Aquella noche Lyda durmió inquieta, sintiendo la presencia que acechaba, pero la mañana llegó pronto y pudo olvidarse de ella mientras el sol surcaba iluminando el cielo. Así vivía Lyda, disfrutando los días, viviendo el momento, y temiendo las noches, deseando que pasaran pronto.


(...)

17 de octubre de 2008

¿NC vs NEE?

Neurociencia Cognitiva o Necesidades Educativas Específicas...?¿

Éste ha sido mi gran dilema esta semana... (¿Por qué hablo en pasado?)
El master tiene dos itinerarios. Y debía elegir uno.
He hablado con profes, con significativos, he pensado mucho, y bueno... he decidido. Pero ya sabeis que yo rara vez estoy seguro de algo...
Cuántas veces me habrán dicho que no sé lo que quiero? No iba a ser menos cuando decido qué camino tomar en mi vida.

Pero no os mentiré. No nos engañemos. He elegido con trampa.
Oficialmente he elegido las NEE, he cogido asignaturas de Dislexia (y similares), TDAH (esta es en valencia!!), autismo, superdotados, etc... Y claro, el practicum del master irá orientado en este sentido. Me han hablado de talleres, de intervención con niños, de trabajar en terreno real, de ver y tocar.
Pero por qué he elegido con trampa?
Pues porque tengo la opción de matricularme de 80 créditos (en lugar de 60, que es el master) y hacer la DEA también, de cara a un futuro doctorado que aun no contemplo.
Haré las dos cosas, el practicum, y un trabajo de investigación. Decidido.

Hoy he terminado el primer curso. Cada curso dura una semana intensiva, por lo que si una semana no estás matriculado del curso que toca, la tienes libre. Así, no vuelvo a tener clase en 3 semanas!! mu heavy. Aunque ya he pedido ir al siguiente en calidad de oyente, pues trata sobre técnicas de recogida de datos: Neuroimagen y Potenciales Evocados, y me interesa mucho.
El curso que hemos terminado era: Introducción a la Neurociencia. Ha estado muy bien, me he visto muy suelto. Realmente he tenido muy poca materia nueva, que desconociera. Me he visto muy a la altura, y eso está bien, pero espero aprender más en los que vienen...


Bueno, basta del mundo académico.
Os cuento que hay un Concurso de Relato Breve en la Universidad, el día 23, al que me quiero presentar.
Es raro: vas a la biblio de la uni a lo largo del día y allí tienes que escribir un relato breve, de tema libre, y a mano... 2 hojas nada más.
Aquí eneis un enlace: V Concurso Universitario de Relato Breve (ULL)


Bueno, lo dicho, que no os leo, ni vengo mucho por aquí, porque no tengo internet a mano. Pero no sabéis cuááááánto lo echo de menos.

A la bruja del pelo azul, que yo también te echo de menos. Mucho.
He leido un relato que me regaló una persona especial, y me ha encantado...
A ver si te llamo.

1abrazo al que me haya leido!
Darka.

12 de octubre de 2008

El Pacto de Dristan con Gingoen

El guerrero asestó el último golpe del combate, acabando con la bestia. Tenía una herida en el pecho, que sangraba considerablemente, y en ese momento, se le fueron las fuerzas, y cayó abatido sobre el animal. Su hacha quedó erguida, como el mástil de un navío que naufraga, quedando en pie para marcar el lugar en que siempre yacerá. Dristan cayó exhausto, y al sentir contra su cuerpo la respiración de la bestia apagarse, se relajó con la seguridad de la victoria, y quedó profundamente dormido, casi inconsciente. Estaba en pleno bosque. Una enmarañada maleza de árboles retorcidos, cubiertos de musgo, y tremendos helechos y arbustos. Vestía un faldón, de un tono verdoso manchado, unas botas gruesas de piel de venado, y un camisón que colgaba raído, tan sucio que había perdido su color. Su barba dejada se manchó de la sangre del animal, un oso con un tremendo cuerno en la frente, que ya descansaba muerto. En ese momento tuvo un sueño.

Su camino había sido largo y duro, y no pensaba desistir ahora, aunque no por ello pudo evitar caer inconsciente. Había sido elegido entre grandes y valientes guerreros para desafiar al dragón, y no pensaba regresar sin haber logrado derrotarlo. Preferiría la muerte, o el exilio, antes que volver humillado. Su pueblo una vez fue próspero, pero sumido en la decadencia, tras la masacre de una guerra infinita, ahora lo esperaba con una última esperanza. Con un guerrero capaz de matar a Mëryl, el Dorado, el dragón que habitaba el Gran Volcán, serían capaces de terminar con los Orcgluds(*).

El sueño de Dristan en aquel momento fue revelador. Fue el impulso que necesitaba para sobrevivir al combate victorioso contra el oso cornudo. En él, se sintió bajando a los infiernos, y hablando con un poderoso demonio, que no podía ver. Su voz pareció sonar ronca en sus oídos. Provenía de todas partes, aunque él sólo veía la oscuridad de un lugar indescriptible.

- Mortal. Tu muerte ahora sería el olvido para un pueblo. Tú serás el que les devuelva la esperanza. Si decaes ahora, si te dejas vencer por la impotencia de este momento, jamás volverás a verlos con vida.

En el sueño, Dristan habló al demonio sin abrir la boca, como si sus pensamientos pudieran flotar más allá de su cabeza y éste los comprendiera.- ¿Qué es lo que me habla más allá de este lugar y del tiempo?- Dijo.

- Mi nombre no debe ser nombrado aun, mortal, y mi forma es algo que tal vez no estés preparado para comprender. Lo que digo, es lo que sé. Puedes confiar en esta voz que escuchas, o dejarte llevar con todas sus esperanzas...

- ¿Dónde estoy, y por qué sólo puedo escuchar tu voz en este silencio interminable?- Preguntó mentalmente el guerrero en su sueño.

- Estás en la falda de Gran Volcán, de camino a la morada de Mëryl, el Dorado. Mi voz en este momento de flaqueza, debe servirte de aliento, pues yo puedo hacer que logres tu mayor propósito.

- Voy a acabar con ese dragón.- Pensó sin querer Dristan.

- No podrás si mueres ahora, mortal. Debes levantarte y seguir tu camino.

Tanto Dristan como el demonio supieron entonces que aquello no era posible. El guerrero estaba completamente acabado. El combate con aquel oso cornudo había acabado con él. Deseaba levantarse, pero realmente no podía. Se sintió como si estuviera encerrado en aquel sueño, a al espera de terminar con todo. El final del camino, ante el deseo por regresar glorioso.

- Mortal, escúchame ahora. Yo soy el que puede hacer que te levantes, que continúes. Sólo debes darme una cosa a cambio.- Dristan se sintió interesado ante la posibilidad, y ambos lo supieron.- Dame el valor de tu alma, a cambio de mi favor. Pídeme en este momento cuánto desees, y yo me quedaré con tu alma tras tu muerte. Es un pequeño precio por la gloria. Por la esperanza de todo un pueblo. Por lograr tu mayor propósito.

Dristan, entonces, en su sueño, aceptó el pacto sin decir nada. Fue un sentimiento, un interés, que ambos comprendieron, y desde entonces estuvieron unidos para siempre. Aquel fue el peor error que el guerrero de las tierras altas podría cometer.

- ¿Qué deseas mortal, a cambio de tu alma?

- Deseo ser recordado para siempre. Deseo mi propia historia. Deseo que cuando haya muerto, otros cuenten mi cuento, y que así mi nombre perdure siempre...


Capítulo Primero de Lyda de Lis
Darka Treake





* Nota del 7 de agosto de 2005 del cuaderno que compré en Beijing, cuando supe por primera vez sobre los Orcgluds (adaptado para el blog):

Los Orcgluds son una raza que recuerda a los orcos, pero su piel es negra, y un espinazo les recorre la espalda, son encorvados y de afilados colmillos. Viven en los incontables túneles que ellos mismos han contruido en el Gran Volcán creado tras el Gran Cataclismo... Veneran al dragón Mëryl, el Dorado, el cual los desprecia aunque en ocasiones los utiliza... Suelen alimentarse de raices y hierbajos, pero disfrutan, como si de manjares se tratase, de las presas que cazan... Aquellos incautos que se aventuran a acercarse al Gran Volcán...
Los Orcgluds llevaban extrañas máscaras de guerra, que dan miedo a aquel que los mira. Lucharon contra la familia de los elfos que habitaron en Nilith y ahora quedan muchos menos.
El Señor de los Orcgluds era aquel que poseía el Medallón del Dragón, hecho con una de sus escamas, según cuenta la leyenda, de oro puro, entregado por el mismísimo Mëryl al designar a aquel que fuese su Primer Señor. Su nombre fue Umbduch, y desde entonces, ése ha pasado a ser el nombre de aquel que se convirtiera en dueño y señor de los Orcgluds.







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3 de octubre de 2008

El Cuento de Lyda de Lis: Todo lo que tengo.

Hola!!
Os escribo directamente desde las Islas Afortunadas.
Llevo aquí cuatro días, y ya me siento como en casa. Aun no han empezado las clases, así que estoy disfrutando sin obligaciones ni responsabilidades de unos buenos primeros días.

Pero bueno, además de deciros que sigo vivo, aunque lejos, venía a hablaros un poco sobre el proyecto que llevo entre manos (aunque sería más apropiado decir que lo llevo en la cabeza, pues aun no he comenzado a escribir nada oficialmente).
Os hablo del Cuento de Lyda de Lis. Quería dejaros aquí un "todo lo que tengo". Esto es un pequeño resumen con las ideas que ya tengo sobre lo que será el cuento. Me sirve para organizarme yo, y para ir contándoos. Ahora bien, todo esto no son más que ideas en la cabeza, y por lo tanto, sujetas a cambios.

Os cuento:


Lyda de Lis era una muchacha preciosa, pelirroja, joven y muy sola. (Ya tendréis una descripción que supere las siete palabras más adelante).
Lyda estaba aprendiendo a canalizar y utilizar en su favor la magia mutable, pero aun tenía algunos problemas en ello: Era capaz de convertirse a voluntad en muchas cosas, o convertir unos objetos en otros, pero en ocasiones se le iba de las manos... Ocurría que a Lyda a veces le daban hipos repentinos, sin que pasara nada, salvo si tenía tres hipos seguidos... Entonces algo sucedía a su alrededor... Algo podía cambiar de forma repentinamente, pero en los peores casos, era ella la que se transformaba en un monstruo horrendo...

Lyda vivía en una pequeña casita, situada en la falda de un volcán habitado por un poderoso dragón llamado Mëryl, el Dorado. Muchos eran los valientes que se habían atrevido a enfrentarse al dragón, aunque ninguno aun había regresado de tal encuentro.
A Mëryl poco le preocupaban estos cazadores incrédulos. Él era tanpoderoso que se había enfrentado incluso a los Diosesen épocas remotas... Y sin ánimos de andar matando a aquellos valientes que pretendían darle caza, había hecho un trato con un demonio oportunista...
Gingoen, uno de los Demonios Resentidos de Orfgod, estaba sacando partida de todos aquellos pobres incautos que escalaban el volcán en busca de Mëryl. Cuando ya desfallecían en su busca del dragón, se les aparecia y les ofrecía un trato: Él les ayudaría en su causa, a cambio de que le vendieran su alma...
Y muchos habán sido los convencidos... Existía un lugar, donde todos aquellos cuya alma pertenecía a Gingoen, dormían en un sueño eterno y sujeto a los caprichos del demonio. Sus cuerpos se erigían transformados en estatuas de piedra, el últimos de los sarcasmos del caprichoso demonio...

Lyda, que le encantaba transformarse en pajarillo y revolotear remontando el volcán, una vez dio con ese lugar, y allí se encontró con todas aquellas estatuas de piedra.
De todas ellas, una le llamó la atención. Se trataba de la estatua de Dristan McKeltar, un guerrero de las tierras altas que había partido, incauto, a desafíar al dragón. Como los demás, había caido presa de las promesas de Gingoen, y ahora descansaba allí en forma de piedra.
Lyda se enamoró entonces de él, de su estatua, y de su historia. Y desde entonces acudía allí amenudo, y con su magia lograba transformarse en un sueño para la estatua de Dristan McKeltar, en el cual se convertía en un hada preciosa, y ambos hacían el amor...

Entonces, Lyda descubrió que su fantasía llegaría a su fin, ya que cuando aquella luna menguara por completo, Dristan perdería su alma, y ya no podrían volver a encontrarse en sueños.
En ese momento comenzó la cruzada de Lyda: Decidió reunir a las demás brujas y hechiceros para que le ayudaran a invocar a Gingoen, el Demonio Resentido imaginado en la Impotencia de Orfgod. Ella misma había hecho un pacto con él, si lo invocaba, el demonio permitiría que Lyda y Dristan estuvieran juntos para siempre...

En su cruzada por invocar al demonio, Lyda se encontraría con muchos y diferentes personajes: Mircea, la Señora que guarda la entrada; Lluvia, la Señora de la Tormenta; la hechicera Sanae; la bruja Lendaia; Genomo, el chamán duende; Gudrun, la bruja que habitaba el gran volcán; Murtagh, un gran hechicero que la ayudaría persiguiendo sus propios propósitos... Entre otros que me reservo...
Sé algo de algunos personajes. Sé poco de unos y más de otros, pero de ellos ya os iré hablando. No quiero extenderme mucho más.
Además, no quiero desvelaros tampoco el final que tengo en mente. El que me haya leído, sabrá que los finales felices y bonitos no son lo mío...

Este cuento es uno de los Resentidos, los cuentos que narran cómo fueron liberados en el mundo los terribles demonios que combatirían en la Guerra de la Roca tratando de arrasarlo todo en nombre de Orfgod... Pero ello pertenece ya a una historia aun más grandiosa, la de todo un mundo...


Pronto vuelvo con más!!!

25 de septiembre de 2008

Un nuevo comienzo

Hola a tod@s, os escribo para poneros un poco al día de mi vida.
A principios de la semana que viene, aunque sin fecha confirmada, probablemente el día 1 de octubre, me iré a vivir a Tenerife.
Este cambio significa para mí la independencia. Me estoy yendo de casa!! A Buscarme la vida, a sacarme las castañuelas del fuego...

Voy a comenzar un master: POP en Neurociencia Coognitiva y Necesidades Educativas Especiales por la Universidad de la Laguna, de Valencia y Almería.
Además, tengo algunos otros proyectos, como por ejemplo, quiero aprender lengua de signos. Ya tengo algunos sitios donde puedo hacer cursos, en cuanto llegue me pongo a ello.

Ya que esto significa un antes y un después, quería haber pasado a papel mis últimos cuentos, quería cerrar esta etapa con ellos en la mano. No me ha dado tiempo, pero espero hacerlo pronto.
Os hablo de: Kelpie, la dama del Amanecer; Scrópolo, el Necrófago; El Duende, la Doncella y el Monstruo del Lago; y Los Doce Navíos Elfos.
Todos terminados y revisados. Listos, pero no impresos...
Espero tenerlos pronto. ¡Qué rabia!

Además, tengo una buena noticia. Os escribo desde mi portátil nuevo!!!
Con esta herramienta podré seguir en linea con todo esto: el blog, la página y todo lo que es seguir mostrándoos lo que voy haciendo. Eso si que no para!

Allí seguiré con mi nuevo proyecto: el Cuento de Lyda de Lis. Quiero estar ya ahí para centrarme en eso. Os iré contando.

Tengo muchas ganas de dar este paso!!
Pronto más cosas!!!

19 de septiembre de 2008

Lluvia

Llovía incesantemente. Era una de esas tormentas silenciosas, en las que no truena, simplemente las nubes descargan sobre el mundo todo cuanto tienen, sin sentirse satisfechas, sin dar síntomas de querer parar. El bosque estaba completamente en silencio, salvo por el incesante sonido del chaparrón. Las copas de los árboles retorcidos filtraban las gotas, que llegaban al suelo, empapando la tierra, y desprendiendo ese olor a húmedo tan maravilloso que tienen los bosques.

Lyda volaba velozmente, buscándola. Estaba completamente calada, empapada como nunca antes lo había estado. En aquel momento sobrevolaba el bosque, en la forma de un gran dragón de escamas rojas. Las tremendas alas se llevaban consigo las incesantes gotas, mientras batían el aire enérgicamente.
Aquel hechizo le había costado a Lyda mucho esfuerzo, y estaba realmente cansada. Pero el logro le había valido la pena. Era algo que siempre había querido hacer, pero que su conocimiento de la magia mutable no le había permitido, hasta aquella noche.

Cansada, divisó un arroyo que bajaba, alimentado por la lluvia. Y ella, desde el cielo, tomó su curso, internándose en la tormenta. Voló sintiendo aquella libertad que sólo las aves pueden sentir, dejándose flotar bajo la tempestad.
Y así llegó hasta donde el arroyo desembocaba en bonitas cascadas a un estanque.
Entonces la vio, sentada a su orilla, mirando el dragón rojo acercarse.

Lyda descendió todo lo despacio que pudo, hasta aterrizar en la orilla opuesta a la chica. Ésta ni se inmutó ante la bestia.
El estanque era claro, y Lyda habría visto el fondo si no fuera por su superficie quebrada por la lluvia. Algunos nenúfares aun flotaban, y más allá, estaba la chica.
Sus ropajes grises estaban completamente empapados, y estaba sentada con los pies descalzos metidos en el agua. Tenía el pelo tan largo que llegaba hasta descansar sobre la arena del estanque.
Hasta hacía un instante, a su alrededor debía haber una docena de ranas, que se acaban de marchar saltando, asustadas por la bestia en que Lyda llegaba trasnformada.

- ¿Sois un dragón que viene a devorarme, o sólo a pedirme consejo?- Dijo.

- He venido a pediros ayuda.- Vocalizó el dragón desde su poderosa mandíbula, mientras de ella salían vapores.- ¿Sois Lluvia, la Señora de la Tormenta?

Ella asintió.
- ¿Cuál es vuestro nombre, dragón?

En ese momento, el dragón comenzó a menguar. Sus tremendas alas empequeñecieron, hasta transformarse en dos brazos. Sus escamas rojas se fundieron hasta convertirse en piel, y su poderosa cabeza fue regresando a su forma original.
Lo que antes era un gran dragón rojo, ahora era una preciosa muchacha, cuya melena pelirroja estaba completamente empapada. Lyda comenzó a caminar alrededor del estanque.
- Mi nombre es Lyda de Lis. Y como veis, no soy un dragón, sino una hechicera. Venía buscándoos, Lluvia.

La chica permaneció sentada, hasta que Lyda se sentó junto a ella. La lluvia se mantenía incesante, y el sonido al llegar al estanque era precioso, acompañado del chocar contra las hojas alrededor. Era un momento, sin duda, mágico.

- ¿Qué queréis de mí, Lyda de Lis, Señora de la Magia Mutable?

El título dado halagó a Lyda, que le habló muy seria.- Necesito vuestra ayuda.- Lluvia asintió.- He de rogaros que me ayudéis en una tarea que puede ir contra vuestros principios, y que podría desatar graves consecuencias. Pero lo que voy a pediros me mueve a mí, y a otros, a correr tal riesgo.

- Decidme.- Dijo Lluvia.

- Os pido que me ayudéis a invocar a una poderosa criatura, capaz de cumplir cualquier deseo.

- ¿Por qué razón no debería ayudaros? ¿No sería de agradecer que pudiera cumplir mi mayor deseo?

- ¿Cuál es tal deseo, Señora de la Tormenta?- Dijo Lyda.

Ella miró hacia arriba, donde las espesas nubes cubrían todo en millas a la redonda.- Quiero ver el sol.- Dijo sintiendo las gotas caerle directamente sobre el rostro.- Quiero ver las estrellas, y quiero ver la luna. Quiero saber la diferencia entre el día y la noche, ver el juego de coloridos del cielo...- Suspiró, abriendo los ojos.- Me gustaría ver una vez el cielo.

- Esta criatura, Lluvia, podría concederos ese deseo. Pero yo voy a rogaros que me ayudéis, y que a pesar de ello, no le pidáis que os lo cumpla.- Lluvia la miró si comprender.- El precio por un deseo concedido por Gingoen*, se paga muy caro. Lo sé por propia experiencia...- Esas últimas palabras sonaron muy bajo, hasta que solo se escuchó la incesante lluvia sobre el estanque.

- ¿Por que debería entonces ayudaros, Lyda de Lis?

- Porque sin vuestra ayuda, Lluvia, Señora de la Tormenta, no podré pedirle que se cumpla mi deseo...



Lyda de Lis
Memorias Olvidadas
Darka Treake




* EDITADO: He cambiado el nombre de Anarade por el de Gingoen. Ambos fueron dos de los siete Demonios Resentidos. Y no terminaba por decidirme de qué demonio hablaba en este cuento...
Al final creo que el cuento habla sobre Gingoen. Ya sabremos más sobre Anarade, el Demonio Resentido en la Ira de Orfgod, más adelante, en otro cuento.
Decidido pues, este es uno de Los Resentidos, uno de los cuentos que narran cómo fueron invocados los demonios. En concreto, hablaremos de Gingoen, el Demonio Resentido imaginado en la Impotencia de Orfgod.
Cada vez sé más de este cuento. Y cada vez me gusta más...

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15 de septiembre de 2008

Próximamente...

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13 de septiembre de 2008

Bloodbowl !!




Anoche se celebró el noveno encuentro de la I Copa Malgrat de BloodBowl, el antideportivo-rugby practicado por miles de aficionados de todo el mundo de Warhammer!!

En el encuentro, en que se decidió quién pasaría a la final triangular del campeonato, participaron los Últimos Sanguinarios de la Llanura de los Cuervos (Elfos Oscuros) contra los Desgraciados de Borongheigh (Caos).
Al encuentro acudieron 70.000 aficionados de este sanguinario deporte, a los que no se defraudo, con un buen chorreo de touchdowns, jugadores inconscientes y heridos graves!

Al comienzo los elfos oscuros parecieron dominar el encuentro, la Hechicera del Miedo llegó a la línea de touchdown, pero justo cuando el tanto parecía claro, le fue arrebatado el balón por Gothagk, un hombre-bestia que parece dar buenos resultados tanto de punta como defendiendo. Éste, con un pase certero cambió las cosas, y Rangöre, anotó (1ªp - 5ºt) al otro lado, levantando la euforia de los hinchas de los Desgraciados de Borongheigh.

Los Últimos Sanginarios trataron de adelantarse a la jugada de los Desgraciados cuando se volvió a poner el balón en juego, pero éstos lo evitaron y de nuevo Gothagk, balón arriba y segundo touchdown (1ªp - 7ºt), éste de Ashibba, el Bruto, que cerraba la primera parte con un resultado favorable a los Desraciados de 0 a 2.

En la segunda parte se animó aun más el encuentro! Los Desgraciados parecieron sentenciar con un rápido 0 a 3, anotado (2ªp - 2ºt) por Shinhigk en una jugada limpia.
La refriega que se formó al ponerse el balón en juego dennotó la desesperación de los Últimos Sanguinarios. Un placaje de Darness hizo entrar al médico de los desgraciados, que le salvó (posiblemente la vida) a Orgronos, un guerreros del caos que nunca defrauda.
En aquellos momentos, Gothagk se fue al suelo, defendiendo a un corredor elfo que se acercaba demasiado, y cayó inconsciente. Sin defensa, los Últimos Sanguinarios logran entrar hasta la cocina, y la Hechicera del Miedo marcó (2ªp - 4ºt) el primer tanto elfo oscuro.

La respuesta de los Desgraciados a ese primer tanto, dejó a un elfo herido grave en el suelo, en la línea de medio campo, pero el médico realizó un conjuro rápido para sanarlo. Además, en poco tiempo, las dos elfas brujas salieron del terreno de juego inconscientes. La Poderosa Name defraudó a sus seguidores con un terrible partido.
Los hinchas elfos oscuros asesinaron al árbitro, al ver su indulgencia con los Desgraciados y su suplente, amenazado, no volvió a pitar una falta a los Últimos Sanguinarios, que se cebaron.
Con total impunidad, Shingik, recibió un mal golpe de un lanzador elfo oscuro y sufrió una contusión que le sacó del partido. Los médicos han dicho que podría perderse el próximo encuentro también, tras la grave lesión.

Con tres jugadores menos en el terreno de juego, aquello se parece más a una carrera desesperada, una escaramuza entre guerreros, y no jugadores de BloodBowl!
Darness, escapándose por un flanco, anota el segundo y último touchdown (2ªp - 8ºt) elfo oscuro. Y con él, el partido termina con un resultado de 2 a 3 favorable a los Desgraciados de Borongheigh, que pasan a la final triangular, la cual deberán disputar con las Zarpas Mugrientas (Skaven) y los Tenebrosos de Arvensis (No Muertos).

Esto sí que ha sido buen Blooooodboooowl!!


Enlaces:

10 de septiembre de 2008

Mariposas...

Una mañana de húmedo otoño, cuando las hojas amarillentas de los árboles ya pacían sobre la hierva, acolchando el lecho del guerrero de las montañas altas, éste descansaba saboreando los últimos minutos, previos a la marcha que le llevaría a afrontar su destino...

Estaba ahí tirado, sin más, bajo un cielo azul claro, con el gran volcán de fondo, como un paisaje que le amenazaba, le llamaba y que, además, él admiraba. Ýa había perdido la noción del tiempo cuando quedó dormido, con la suave brisilla surcando sus oidos... Entonces soñó con aquella hada que por las noches aparecía en su aposento para hacerle el amor, y no pudo evitar sentir tal angustia, tal añoranza, que se despertó. Y como si fuera un espejismo, vio miles y miles de mariposas en el cielo... Tal vez era la ilusión del despertar del sueño, tal vez fueran miles de mariposas reales, tal vez sólo hojas otoñales, o tal vez incontables hadas revoloteando... Se levantó y miró a su alrededor. No vio nada, nada salvo mariposas, y más mariposas de infinitos colores... Era una visión increible. Se estremeció, y buscó y buscó entre las mariposas, esperando encontrar por allí a su hada soñada...
Sólo buscaba unas alas rojas... Un puntito entre la inmensidad.

Cuando realmente despertó, vio el cielo azul, y a su alrededor, el pasto cubierto de hojas amarillentas.
Era el momento de partir.



8 de septiembre de 2008

Coldplay - Madrid 08

Qué conciertazo!!

Una visita (demasiado) fugaz a Madrid me ha llevado al concierto de COLDPLAY, en su gira VIVA LA VIDA.
Fue un espectáculo increíble de casi 2 horas en el Palacio de Deportes de Madrid, donde nos reunimos cerca de 15.000 personas. Yo estaba situado abajo, entre la multitud (el tio que grababa ese video debía estar muy cerca mío!!!! para que os hagais a la idea).
Nos pasamos haciendo cola 2 horas al sol. Después otras 2 horas más dentro esperándolos a ellos, incluido el telonero: Albert Hammon, guitarra de The Strokes.
Y cuando empezó, estábamos muertos ya, pero había valido la pena la espera.
El juego de luces, lasers, el espectáculo, el escenario, el sonido, las payasadas de Chris Martin... Genial. Simplemente genial.

El escenario tenía una pasarela hacia el público, donde estuvieron tocando un rato, todos, y después él en solitario al piano (Video). Salieron también a tocar The Scientist entre el público (Video 1) (Video 2), a las gradas!!! Qué tios... Ese biss cuando ya parecía que no volvían, con Yellow (Video). El momento en que le cantábamos el oeoeoeoe para que continuaran, y él siguiéndonos al comenzar Speed of Sound...(Video). Y el cierre, increible... Jamás había visto tantas y tantas mariposas en el cielo... Ese es el video que he elegido para dejaros aquí. Aunque me ha costado elegir!!!
Creo que me quedo con el momento The Scientist... Pero hubo muchos momentos increíbles... La apertura con Live in Technicolor & Violet Hill (Video de la apertura), la euforia de Viva la Vida (Video 1) (Video 2 desde primera fila!), la ternura de Fix you (Video con vista de la multitud del palacio de deportes), Clocks (Video), In my place (Video)... y un largo etc... Fue increible.
Ahora, lo mejor de todo, la compañía, imprescindible para disfrutar un buen concierto... verdad?

Como os decía, aquí os dejo la canción de cierre: Lovers in Japan
(Aun me estremezco al ver este video)