3 de enero de 2009

TFN-TFS-MAD-EZE-SCL-EZE-MAD-PMI-MAD-TFN

Hola a tod@s!!

Después de una larga ausencia he vuelto. Siento no haberos atendido bien este tiempo (casi un mes!!), pero he estado de viaje familiar, con mis padres y hermana.
Hemos ido a Buneos Aires (4 días, con decepción, no me gustó mucho la capital argentina), y unos 12 días en Santiago de Chile. Allí tengo mucha familia, pues mi padre es chileno, por lo cual la mayor parte del tiempo fuimos saltando de casa en casa, entre cenas y comidas, con diferentes parientes o amigos.
Este viaje ha sido muy especial, porque hacía 7 años que no iba a Chile. Muy bonito el reencuentro.

En todo caso, quería haberos escrito aquí, pero he tenido problemas de conexión. Mi portatil murió en Tenerife, el último día antes de irnos, y sigue mal...:S
Y en casa de mi tía había internet, pero era difícil encontrar un momento de concentración para mí. Así que hasta hoy, que no he podido hablaros.

Esta entrada es sólo de excusa, para pediros disculpas por la ausencia.
Pronto regreso con algunas cosillas. Quiero hablaros de los Duendes de Epoxi!!
Una pequeña gran idea que tuve en Buenos Aires y fui madurando durante el viaje.

Hasta pronto!
Darka.

PS: Regreso a Tenerife el día 6!!! Ahora os escribo desde Palma.

10 de diciembre de 2008

La dama descorazonada

La dama descorazonada

Antes de mudarme a la gran ciudad, vivía en un pueblo recóndito. Uno de estos en que has de atravesar largas y solitarias llanuras hasta encontrarlo. Las praderas aun son verdes allí, y crece el pasto y el bosque virgen. No eran más que unas pocas casas, pero una de ellas era especial. En lo alto de una loma, como a las afueras, vivía una bruja. Yo ya no creo en esas tonterías, porque vivo en la gran ciudad, pero aquellas gentes estaban realmente preocupadas. Mucho la temían, pues decían incluso que hablaba con demonios, pero otros, encandilados, decían que era la más bella criatura. La llamaban la dama descorazonada.

Era una vieja que siempre había vivido ahí. En aquella pequeña casita, en lo alto de aquella loma, a la que pocos se acercaban. Recuerdo cuando era niño, que nos atrevíamos a bromear con ir a verla. Alguna vez hasta le lanzamos piedras desde lejos… De hecho, todos, mis padres y abuelos, la recordaban como una vieja huraña, que rara vez salía… Siempre se dijo que la dama descorazonada era inmortal, y que como no podía morir, no había dejado de envejecer, desde nadie sabía cuándo.

Que fuera bruja o no, eso nadie lo sabía. Aunque muchos imaginábamos que lo era. Debía de ser una de esas que ya, aburrida, se dedica a lanzar maleficios, cansada de tanto orden.

Una vez hasta la vi. Rara vez salía al mercado, pero algún recadero debió fallar, y salió en persona a por ingredientes para sus potingues. El tendero de una verdulería aseguró siempre que le había preguntado por raíz de mandrágora. Siempre nos reímos de él por aquello, pobre hombre, aunque hoy apuesto a que fue cierto.

Aquella mujer era la vejez negada. Nunca entendí como era posible que no se muriese. Yo fui creciendo, y ella siempre fue fuente de incontables chismorreos. Siempre aparecía en los cuentos para asustar, en alguna forma u otra. Aunque no en todos juagaba el rol de la mala en la historia. No sé cuánto de cierto habría en ellos. Pero sí sé que muchos los creían.

Se contaban muchas cosas. Desde que vendía pociones de amor a las muchachas feas y desesperadas, hasta que jugaba a lanzar maldiciones a los apuestos y a las envidiosas. Pero lo que siempre me dio qué pensar de ella, fue que dijeran que era capaz de infiltrarse en los sueños de la gente del pueblo… Todos teníamos miedo de que apareciera una noche la bruja, en nuestros reinos particulares, en nuestros momentos de soledad, o felicidad, en nuestras pesadillas… Cuando nadie más podía molestar. ¿Sería cierto? Lo que decían es que el hechizo era tan poderoso, que bastaba con escuchar esta historia para que la maldición te pudiera.

Yo no creo en estas cosas, pero si tú eres de los que creen, ya sabes, cuídate esta noche, y dime mañana si la has visto, porque si no la ves, siempre estarás en peligro… Si no es esta misma noche, te la encontrarás mañana, y sino pasado. Y si es hoy cuando sueñas con ella, escucha atento sus palabras, puede que te dé algún consejo interesante, o que te lance un maleficio, pues está cansada de vivir, y es su manera de entretenerse…

Darka Treake
Siete de diciembre de dos mil ocho
Isla de Tenerife



Este relato fue seleccionado como colaboración en la sección PLUMA del nº 3 de la revista Ícaro Incombustible!!!

6 de diciembre de 2008

premier de la nueva web

Hola!!

Hoy vengo a mostraros el próximo nuevo aspecto de la web.
He subido un sólo archivo, para probar cómo funcina, y para que la veáis.
A ver qué me decís.

Ésta es la página a la que se accederá tras la intro del principio (www.modt.net).

Lo que aun podemos llamar boceto, podéis verlo aquí:
http://www.modt.net/Inicio.htm





2 de diciembre de 2008

Lyda y el extraño hombre II

Esta entrada inició aquí: Lyda y el extraño hombre I (27 de noviembre).




- Aquí no vive ninguna bruja.- Contestó Lyda tratando de no parecer insolente.- Esta es mi casa. En ella vivo con mi esposa. ¿Qué lleva a un anciano a vagabundear por un bosque como éste hasta mi puerta? No te has presentado, lo cual demuestra una falta de educación que no invita a la hospitalidad, si es lo que buscas tras el camino.

- Nuestro nombre…- Y dio un respingo, como cuando alguien te da una patada por debajo de la mesa, o un pellizco sorpresa, y te sobresaltas, pero se compuso.- Mi nombre, es Minior, y venía buscando a la bruja. Si me indicaron mal, o si me equivocado, agradecería la amabilidad de un descanso y agua.

- Ahora puedes pasar Minior. Sé bienvenido a mi casa.- Dijo Lyda sonriente, abriendo la puerta para darle paso. Éste, al entrar, tuvo que encorvarse, de tan alto que era, y además, se quitó ese sombrero alargado, dejando así una calva considerable al aire.- Puedes tomar asiento. Sólo tengo una silla, pero no importa, yo me sentaré en la cama.- Añadió Lyda mientras servía agua en un tazón de barro.

- Estoy bien de pie, gracias.- Aunque tan rápido como había contestado, cambio de parecer.- Quiero decir, que mejor me sentaré… Llevo tanto tiempo caminando, que me vendrá bien el descanso- Trató de sonreír, como excusándose por el cambio de parecer, como si a Lyda le hubiera importado… Y al tratar de sentarse, hizo un ejercicio de equilibrio sin igual. Se dobló primero a la altura del pecho, después donde realmente debía tener la cadera, para al final sentarse sobre sus propias piernas, como si sus posaderas estuvieran a unos escasos palmos del suelo. Aquel esfuerzo le costó tanto al extraño hombre, que al final, cuando ya parecía haber conseguido sentarse, terminó perdiendo el equilibrio y cayó al suelo. Lyda reaccionó inmediatamente para ayudarle, pero no le dio tiempo, y el viejo terminó en el suelo… ¡Cuál fue la sorpresa de Lyda al descubrir que el viejo no era un único personaje, sino tres ocultos bajo la túnica! Al caer, rodaron por el suelo tres enanos. El que hacía las veces de cabeza del viejo, y que Lyda ya conocía, cayó a sus pies. Junto a este, otro enano que había actuado de tronco del viejo, y sobre la silla, aferrado y cubierto por completo con la manta que habían usado de túnica, quedó un tercero.

Todos quedaron en silencio, tras la evidencia del engaño. En la cara de los dos enanos, se dibujaba una mueca de absoluta vergüenza y miedo por la represalia del hombre fornido en que Lyda estaba convertida. Pero cuando pensaban que éste estallaría en una feroz vorágine que los arrastraría fuera de su casa, Lyda comenzó a reírse a carcajada limpia. En ese momento lo había comprendido todo: el por qué de esos movimientos tan forzados, las deformidades de un cuerpo tan extraño, los respingos del viejo, y aun más… creyó intuir por qué andaban buscando una bruja de la Magia Mutable.

Se trataba de tres enanos, de una raza que Lyda no había visto nunca. Tenían la tez muy oscura. Eran casi calvos, y con barbas muy largas, rizadas. También de un tono oscuro. Eran viejos, pero rechonchos. Parecían ahber estado trabajando toda su vida, y por ello poseían músculos robustos. No debían medir más de un metro cada uno, y a Lyda le llamó la atención la claridad de sus ojos: eran de un azul celeste que casi hasta brillaba.

- ¿Pero quiénes sois?- Preguntó ella entre risas.

- ¿Lo ves, Travir, era mejor no sentarse?- Rechistó el enano que había actuado de cabeza del hombre.

- ¡Si hubieras cargado con dos como tu durante todo este rato, tú también habrías necesitado sentarte, Minior!- Dijo el que estaba en la silla mientras se revolvía por quitarse la manta de encima. Minior soltó un suspiro, y vio al que aun callaba, que no hacía más que mirar boquiabierto al hombre fornido.- Señor, disculpa que hayamos venido a tu casa, en busca de la bruja que cambia las cosas, pero es que no sabíamos a dónde acudir, y nos dijeron que vivía aquí…

- Espera, decidme, ¿quiénes sois y para qué buscáis a la bruja?- Dijo el hombre fornido asertivamente, tratando de no parecer brusco para no asustarlos más.

- Mi nombre es Minior, en eso no te engañé. Él es Antälor,- señaló al que aun no había hablado.- y el que se cubre con la manta es Travir.

- No me cubro con ella. ¡Trato de quitármela de encima!- Inquirió justo antes de asomar la cabeza. Era el más feo de los tres, sin duda el más gruñón. Éste estaba completamente calvo, y su barba era más corta que la de los otros dos, la poca que había crecido era gris y vieja. Tenía la cara muy arrugada, pero a pesar de lo anciano que parecía, era el más robusto de los tres enanos. Al asomarse, absorbió una buena bocanada de aire.- Me estaba ahogando.- Admitió.

- ¿Pensáis que la bruja podrá convertiros en un sólo hombre? ¿Eso buscáis?- Dijo Lyda.

- ¿Conoces a la bruja?- Minior recapacitó.- No. Nuestra intención es hallar un disfraz que nos permita huir de nuestro amo. Y ella tal vez pueda ayudarnos.




(Continuará...)


Capítulo III de Lyda de Lis.
Memorias Olvidadas
Darka Treake
www.modt.net

27 de noviembre de 2008

Lyda y el extraño hombre I

Lyda se encontraba en su jardín, junto al largo tallo de una enorme esterlizia. Saboreó su aroma, y observó sus pétalos anaranjados, entonces algo le llamó la atención más allá, en el segundo plano de la imagen. Al otro lado de la verja que separaba su jardín del resto del mundo, en medio del espeso bosque de laurisilvas, le sorprendió una extraña silueta acercándose. Parecía un hombre muy alto, con un sombrero de copa muy largo, de cuya cima sobresalía un pincho. Vestía una túnica negra, que bien podría haber sido una manta haciendo los usos de prensa, y caminaba tambaleándose, parecía que fuera a perder el equilibrio en cualquier momento, y a despeñarse camino a bajo. Venía directamente hacia su casa, y Lyda, rápidamente, se transformó en arbusto cargado de moras rojas, y lució preciosa mirando venir al extraño hombre. Éste se acercó, y sin ver a Lyda, se apoyó en la madera de la verja, y lanzó un fuerte suspiró que resonó varias veces. Entonces dijo algo para sí, como refunfuñando. Parecía muy cansado, como si hubiera llegado corriendo. Su rostro, ahora que podía verlo de cerca, era de un anciano muy grueso, con una barba rizada y larga, de un color gris oscuro y canoso, que le caía por la túnica. Su cuerpo, extremadamente alto y esbelto en comparación con su rostro, parecía deforme, pues del pecho larguirucho le surgía una protuberancia, que hasta por un momento pareció moverse. Y de sus hombros, muy altos para tan corto cuello, salían unos brazos cortos y rechonchos. La túnica le dejaba al descubierto unas gruesas botas, de buena calidad, aunque muy gastadas, como propias de un caminante itinerante. El hombre se reafirmó el sombrero con una manita rechoncha y peluda, tosió, y se dirigió tambaleando a la puerta de la casa de Lyda. Cuando los perdió de vista, la bonita chica adoptó su forma original, y acudió al interior de su vivienda. Una vez allí, escuchó un golpe seco en la puerta, y el silencio de la espera.

Dudó si abrir, o si dejarle creer que no había nadie. Pero, es que ¿y si necesitaba ayuda? ¿Quién sería ese extraño personaje que había caminado sólo por el bosque hasta dar con su casa? La curiosidad le pudo. Entonces, Lyda se convirtió en un fornido hombre, con una espada al cinto y fuertes músculos en los brazos, con pelocorto, bigote y barba pelirrojos, y con carisma en la mirada. Sonrió para sí, y abrió la puerta confiada, haciendo tintinear las campanitas del móvil que colgaba en el umbral.

Ante su puerta encontró a aquél extraño personaje, que pareció sorprenderse del fornido guerrero.

- Buenos días, señor.- Dijo con acento lejano el extraño hombre entre la barba canosa.- No querríamos ofenderle, pero teníamos entendido que aquí podríamos encontrar a una bruja.- A Lyda le sorprendió sobremanera aquello, tanto, que pasó por alto el plural de su primera persona.- Una bruja capaz de dominar la Magia Mutable.- Terminó, tratando de simular una sonrisa amistosa. A ella le pareció que su tono, bajo ese acento lejano, ocultaba algo, como si estuviera sobreactuando.


(...)

Continuará...








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21 de noviembre de 2008

nuevo logo para la web y FPU

Hola!!
¿Cómo están ustedes?
ajajaja

No...no. Si pensábais que dejo esto abandonadísimo últimamente... es cierto.
Me siento mal por ello. Pero bueno, ya sabemos que esto va por épocas. Tengamos calma...
No lo busques, no lo busques...

Ahora venía a hablaros de dos cosas:
Quería presentaros el nuevo logo que tendrá la web (no he podido resistirme). Y es que estoy trabajando en una serie de (grandes) cambios que ya llegará el momento de presentaros.
Por ahora, os avanzo esto, a ver qué os parece:




Y además, quería comentaros sobre un proyecto en el que me estoy embarcando:
Y es que voy a pedir la FPU (Formación de Profesional Universitario). Una beca para obtener el doctorado, una vez haya terminado el master en junio.
Estoy muy ilusionado con el tema. Ya os iré informando, pues es difícil que me den la beca, y tampoco quiero hacerme muchas ilus...
Ya os contaré más cosas sobre el tema!!





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9 de noviembre de 2008

Un mundo deshecho




Me acabo de levantar de la cama y me he sentado frente a la máquina de escribir. Ella aun está entre las sábanas, llorando. Me enciendo un cigarrillo ignorando sus lamentos, y observo por la ventana junto a mí antes de ponerme a escribir. Llueve a cántaros, como suele llover por estas fechas. Lluvia complaciente, sincera, sin nada que ocultar al mundo. Es de noche, y los perros aullan en el callejón. Sus lamentos sí que me conmueven, y no los de la chica que acabo de conocer, y que me desea tanto que jamás podré complacerla...

Tecleo las primeras palabras a modo de título y absorbo del cigarrillo como si me fuese la vida en ello. El orgasmo que acabo de tener no me ha satisfecho lo más mínimo, y comienzo a escribir sobre ello. Sobre la chica que llora en mi cama, sobre lo fácil que ha sido conocerla y engañarla para que venga a pasar la noche conmigo. Mañana no quiero volver a saber de ella.

Otra calada, y siento el humo bajar por mi garganta, me absuelve de lo que acabo de hacer. Una bocanada de aire contaminado en un mundo deshecho, en el que uno sobrevive a base de castigar.

Esta noche no dejará de llover. Mañana amanecerá nublado, y será un día tan triste como el de hoy. Menuda mierda. Lo pasaré navegando por la red, buscando complacerme en relaciones vanales y páginas para adultos. Por la noche, volveré a salir de caza. Mañana es sábado. En sábado todas están sedientas de compañía. Una compañía que este mundo deshecho no te da gratis. Unas sonrisas, un revolcón, con suerte sudor, y un cigarrillo que te absuelve mientras observas llover y escuchar los perros aullar. El domingo no querré saber nada de ella... Ya veré qué hago entonces con mi vida.






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1 de noviembre de 2008

El Cuentacuentos: Y si... ¿secuestramos al sol? | Tú haz lo que quieras yo me voy a mi casa.

- Y si.. ¿secuestramos al sol?

- Tú haz lo que quieras yo me voy a mi casa.- Le contesté.

- Espera, un segundo, míralo de esta manera.- Trató de convencerme con sus suaves palabras. Miraba hacia el oeste anaranjado, en los últimos segundos antes de que la bola colorada se metiera tras el horizonte líquido.- Si lo secuestramos, ahora mismo, en este preciso momento, haremos que esta noche sea eterna...-

Yo la miré fijamente, aunque ella seguía mirando al oeste.- Tú estás mal de la cabeza.

Ella sonrió.- No. Aunque parezca mentira, lo digo muy en serio. Desearía que esta noche fuera para siempre. Fíjate, no hay ni una nube, las primeras estrellas ya aparecen como puntos de nácar en el azul oscuro tras nosotros, y allí,- Señaló al sur, sin mirar siquiera.- debe estar naciendo ya la luna llena. Va a ser una noche preciosa.

Permanecí callado un momento, observando a intervalos cómo moría el sol y cómo nacía la luna, tan hermosa.

- Date prisa.- Continuó.- Dame permiso. Pídeme que secuestre el sol. Se nos acaba el tiempo... Ya se va, y comenzará esta noche finita, que terminará estando nosotros separados... ¿De verdad quieres eso?

Pensé que obviamente no lo quería. ¿Cómo podía pensar eso? Habría entregado mi alma a algún demonio vagabundo en aquel momento, por poder nadar hasta el sol y amarrarlo al muelle con un cabo tan largo como para que se ocultara tras el horizonte, pero tan corto que no le permitiera dar la vuelta al mundo.

Ella me miró, implorando que le pidiera que secuestráramos al sol. Ambos sonreimos, sentados en aquel muelle, con nuestras siluetas reflejadas en el agua anaranjada, enturbiada sólo por el vaivén de nuestros pies desnudos. No nos atrevimos a besarnos, y la magia del momento fue perdiéndose, como el sol tras el horizonte líquido, como nuestro tiempo, como el nosotros que formábamos allí sentados a escasas pulgadas.

- Debo irme a casa.- Le dije sin dejar de sonreir.- Hagamos una cosa. Dejemos al sol navegar por el cielo cada día desde este atardecer, y vengamos siempre a verlo marcharse. Pues prefiero repetir este momento contigo infinitas veces, que vivir en una noche que no termine nunca...- Observé sus ojos bien abiertos, justo antes de que el final de la circunferencia anaranjada desapareciera allá lejos al oeste.- ¿Qué te parece?






Para conocer más secuestradores de soles, o escuchar más conversaciones desesperadas:
El Cuentacuentos

29 de octubre de 2008

La noche de Lyda

Lyda abrió los ojos en la noche y se encontró completamente a oscuras. Aun no se había dormido, llevaba un rato en la cama cuando sintió aquella brisa colarse bajo el umbral de la puerta, apagando la vela. La bonita muchacha no podía dormir sin una luz que le iluminara la oscuridad. La sensación de que algo siempre le acechaba en las sombras era algo que le venía persiguiendo desde que era niña, y contra la que ya se había dado por vencida. Simplemente no podía dormir a oscuras, no podía si quiera estar a oscuras. Le daba un miedo irracional, un pánico tal, que en ocasiones hasta le había hecho dudar de lo real y de lo que podía no parecer real…

Al sentir aquella sensación de ahogo, como si la oscuridad lo envolviera todo, apretándola, se levantó deprisa a buscar un pedernal y un eslabón con el que encender de nuevo la vela. Chascó apresuradamente hasta encender una antorcha, que le devolvió la seguridad a la cámara, y de ahí prendió la vela sobre la encimera.

Su pequeño hogar consistía en una estancia circular, con una cama, un baúl, un armario y una cocina improvisada junto a la chimenea. En el suelo, cubriendo el espacio que quedaba a los pies de la cama, bajo el baúl, una antigua alfombra, ya raída tras el paso del tiempo, que aun mostraba un escudo familiar olvidado: una Flor de Lis en terciopelo de plata gastada. Lyda, para evitar que se repitiera la intromisión, arrojó un trapo al umbral de la única puerta de entrada. Ahora la fría noche no podría colarse para dejarla de nuevo a oscuras…

Aquella noche Lyda durmió inquieta, sintiendo la presencia que acechaba, pero la mañana llegó pronto y pudo olvidarse de ella mientras el sol surcaba iluminando el cielo. Así vivía Lyda, disfrutando los días, viviendo el momento, y temiendo las noches, deseando que pasaran pronto.


(...)

17 de octubre de 2008

¿NC vs NEE?

Neurociencia Cognitiva o Necesidades Educativas Específicas...?¿

Éste ha sido mi gran dilema esta semana... (¿Por qué hablo en pasado?)
El master tiene dos itinerarios. Y debía elegir uno.
He hablado con profes, con significativos, he pensado mucho, y bueno... he decidido. Pero ya sabeis que yo rara vez estoy seguro de algo...
Cuántas veces me habrán dicho que no sé lo que quiero? No iba a ser menos cuando decido qué camino tomar en mi vida.

Pero no os mentiré. No nos engañemos. He elegido con trampa.
Oficialmente he elegido las NEE, he cogido asignaturas de Dislexia (y similares), TDAH (esta es en valencia!!), autismo, superdotados, etc... Y claro, el practicum del master irá orientado en este sentido. Me han hablado de talleres, de intervención con niños, de trabajar en terreno real, de ver y tocar.
Pero por qué he elegido con trampa?
Pues porque tengo la opción de matricularme de 80 créditos (en lugar de 60, que es el master) y hacer la DEA también, de cara a un futuro doctorado que aun no contemplo.
Haré las dos cosas, el practicum, y un trabajo de investigación. Decidido.

Hoy he terminado el primer curso. Cada curso dura una semana intensiva, por lo que si una semana no estás matriculado del curso que toca, la tienes libre. Así, no vuelvo a tener clase en 3 semanas!! mu heavy. Aunque ya he pedido ir al siguiente en calidad de oyente, pues trata sobre técnicas de recogida de datos: Neuroimagen y Potenciales Evocados, y me interesa mucho.
El curso que hemos terminado era: Introducción a la Neurociencia. Ha estado muy bien, me he visto muy suelto. Realmente he tenido muy poca materia nueva, que desconociera. Me he visto muy a la altura, y eso está bien, pero espero aprender más en los que vienen...


Bueno, basta del mundo académico.
Os cuento que hay un Concurso de Relato Breve en la Universidad, el día 23, al que me quiero presentar.
Es raro: vas a la biblio de la uni a lo largo del día y allí tienes que escribir un relato breve, de tema libre, y a mano... 2 hojas nada más.
Aquí eneis un enlace: V Concurso Universitario de Relato Breve (ULL)


Bueno, lo dicho, que no os leo, ni vengo mucho por aquí, porque no tengo internet a mano. Pero no sabéis cuááááánto lo echo de menos.

A la bruja del pelo azul, que yo también te echo de menos. Mucho.
He leido un relato que me regaló una persona especial, y me ha encantado...
A ver si te llamo.

1abrazo al que me haya leido!
Darka.

12 de octubre de 2008

El Pacto de Dristan con Gingoen

El guerrero asestó el último golpe del combate, acabando con la bestia. Tenía una herida en el pecho, que sangraba considerablemente, y en ese momento, se le fueron las fuerzas, y cayó abatido sobre el animal. Su hacha quedó erguida, como el mástil de un navío que naufraga, quedando en pie para marcar el lugar en que siempre yacerá. Dristan cayó exhausto, y al sentir contra su cuerpo la respiración de la bestia apagarse, se relajó con la seguridad de la victoria, y quedó profundamente dormido, casi inconsciente. Estaba en pleno bosque. Una enmarañada maleza de árboles retorcidos, cubiertos de musgo, y tremendos helechos y arbustos. Vestía un faldón, de un tono verdoso manchado, unas botas gruesas de piel de venado, y un camisón que colgaba raído, tan sucio que había perdido su color. Su barba dejada se manchó de la sangre del animal, un oso con un tremendo cuerno en la frente, que ya descansaba muerto. En ese momento tuvo un sueño.

Su camino había sido largo y duro, y no pensaba desistir ahora, aunque no por ello pudo evitar caer inconsciente. Había sido elegido entre grandes y valientes guerreros para desafiar al dragón, y no pensaba regresar sin haber logrado derrotarlo. Preferiría la muerte, o el exilio, antes que volver humillado. Su pueblo una vez fue próspero, pero sumido en la decadencia, tras la masacre de una guerra infinita, ahora lo esperaba con una última esperanza. Con un guerrero capaz de matar a Mëryl, el Dorado, el dragón que habitaba el Gran Volcán, serían capaces de terminar con los Orcgluds(*).

El sueño de Dristan en aquel momento fue revelador. Fue el impulso que necesitaba para sobrevivir al combate victorioso contra el oso cornudo. En él, se sintió bajando a los infiernos, y hablando con un poderoso demonio, que no podía ver. Su voz pareció sonar ronca en sus oídos. Provenía de todas partes, aunque él sólo veía la oscuridad de un lugar indescriptible.

- Mortal. Tu muerte ahora sería el olvido para un pueblo. Tú serás el que les devuelva la esperanza. Si decaes ahora, si te dejas vencer por la impotencia de este momento, jamás volverás a verlos con vida.

En el sueño, Dristan habló al demonio sin abrir la boca, como si sus pensamientos pudieran flotar más allá de su cabeza y éste los comprendiera.- ¿Qué es lo que me habla más allá de este lugar y del tiempo?- Dijo.

- Mi nombre no debe ser nombrado aun, mortal, y mi forma es algo que tal vez no estés preparado para comprender. Lo que digo, es lo que sé. Puedes confiar en esta voz que escuchas, o dejarte llevar con todas sus esperanzas...

- ¿Dónde estoy, y por qué sólo puedo escuchar tu voz en este silencio interminable?- Preguntó mentalmente el guerrero en su sueño.

- Estás en la falda de Gran Volcán, de camino a la morada de Mëryl, el Dorado. Mi voz en este momento de flaqueza, debe servirte de aliento, pues yo puedo hacer que logres tu mayor propósito.

- Voy a acabar con ese dragón.- Pensó sin querer Dristan.

- No podrás si mueres ahora, mortal. Debes levantarte y seguir tu camino.

Tanto Dristan como el demonio supieron entonces que aquello no era posible. El guerrero estaba completamente acabado. El combate con aquel oso cornudo había acabado con él. Deseaba levantarse, pero realmente no podía. Se sintió como si estuviera encerrado en aquel sueño, a al espera de terminar con todo. El final del camino, ante el deseo por regresar glorioso.

- Mortal, escúchame ahora. Yo soy el que puede hacer que te levantes, que continúes. Sólo debes darme una cosa a cambio.- Dristan se sintió interesado ante la posibilidad, y ambos lo supieron.- Dame el valor de tu alma, a cambio de mi favor. Pídeme en este momento cuánto desees, y yo me quedaré con tu alma tras tu muerte. Es un pequeño precio por la gloria. Por la esperanza de todo un pueblo. Por lograr tu mayor propósito.

Dristan, entonces, en su sueño, aceptó el pacto sin decir nada. Fue un sentimiento, un interés, que ambos comprendieron, y desde entonces estuvieron unidos para siempre. Aquel fue el peor error que el guerrero de las tierras altas podría cometer.

- ¿Qué deseas mortal, a cambio de tu alma?

- Deseo ser recordado para siempre. Deseo mi propia historia. Deseo que cuando haya muerto, otros cuenten mi cuento, y que así mi nombre perdure siempre...


Capítulo Primero de Lyda de Lis
Darka Treake





* Nota del 7 de agosto de 2005 del cuaderno que compré en Beijing, cuando supe por primera vez sobre los Orcgluds (adaptado para el blog):

Los Orcgluds son una raza que recuerda a los orcos, pero su piel es negra, y un espinazo les recorre la espalda, son encorvados y de afilados colmillos. Viven en los incontables túneles que ellos mismos han contruido en el Gran Volcán creado tras el Gran Cataclismo... Veneran al dragón Mëryl, el Dorado, el cual los desprecia aunque en ocasiones los utiliza... Suelen alimentarse de raices y hierbajos, pero disfrutan, como si de manjares se tratase, de las presas que cazan... Aquellos incautos que se aventuran a acercarse al Gran Volcán...
Los Orcgluds llevaban extrañas máscaras de guerra, que dan miedo a aquel que los mira. Lucharon contra la familia de los elfos que habitaron en Nilith y ahora quedan muchos menos.
El Señor de los Orcgluds era aquel que poseía el Medallón del Dragón, hecho con una de sus escamas, según cuenta la leyenda, de oro puro, entregado por el mismísimo Mëryl al designar a aquel que fuese su Primer Señor. Su nombre fue Umbduch, y desde entonces, ése ha pasado a ser el nombre de aquel que se convirtiera en dueño y señor de los Orcgluds.







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3 de octubre de 2008

El Cuento de Lyda de Lis: Todo lo que tengo.

Hola!!
Os escribo directamente desde las Islas Afortunadas.
Llevo aquí cuatro días, y ya me siento como en casa. Aun no han empezado las clases, así que estoy disfrutando sin obligaciones ni responsabilidades de unos buenos primeros días.

Pero bueno, además de deciros que sigo vivo, aunque lejos, venía a hablaros un poco sobre el proyecto que llevo entre manos (aunque sería más apropiado decir que lo llevo en la cabeza, pues aun no he comenzado a escribir nada oficialmente).
Os hablo del Cuento de Lyda de Lis. Quería dejaros aquí un "todo lo que tengo". Esto es un pequeño resumen con las ideas que ya tengo sobre lo que será el cuento. Me sirve para organizarme yo, y para ir contándoos. Ahora bien, todo esto no son más que ideas en la cabeza, y por lo tanto, sujetas a cambios.

Os cuento:


Lyda de Lis era una muchacha preciosa, pelirroja, joven y muy sola. (Ya tendréis una descripción que supere las siete palabras más adelante).
Lyda estaba aprendiendo a canalizar y utilizar en su favor la magia mutable, pero aun tenía algunos problemas en ello: Era capaz de convertirse a voluntad en muchas cosas, o convertir unos objetos en otros, pero en ocasiones se le iba de las manos... Ocurría que a Lyda a veces le daban hipos repentinos, sin que pasara nada, salvo si tenía tres hipos seguidos... Entonces algo sucedía a su alrededor... Algo podía cambiar de forma repentinamente, pero en los peores casos, era ella la que se transformaba en un monstruo horrendo...

Lyda vivía en una pequeña casita, situada en la falda de un volcán habitado por un poderoso dragón llamado Mëryl, el Dorado. Muchos eran los valientes que se habían atrevido a enfrentarse al dragón, aunque ninguno aun había regresado de tal encuentro.
A Mëryl poco le preocupaban estos cazadores incrédulos. Él era tanpoderoso que se había enfrentado incluso a los Diosesen épocas remotas... Y sin ánimos de andar matando a aquellos valientes que pretendían darle caza, había hecho un trato con un demonio oportunista...
Gingoen, uno de los Demonios Resentidos de Orfgod, estaba sacando partida de todos aquellos pobres incautos que escalaban el volcán en busca de Mëryl. Cuando ya desfallecían en su busca del dragón, se les aparecia y les ofrecía un trato: Él les ayudaría en su causa, a cambio de que le vendieran su alma...
Y muchos habán sido los convencidos... Existía un lugar, donde todos aquellos cuya alma pertenecía a Gingoen, dormían en un sueño eterno y sujeto a los caprichos del demonio. Sus cuerpos se erigían transformados en estatuas de piedra, el últimos de los sarcasmos del caprichoso demonio...

Lyda, que le encantaba transformarse en pajarillo y revolotear remontando el volcán, una vez dio con ese lugar, y allí se encontró con todas aquellas estatuas de piedra.
De todas ellas, una le llamó la atención. Se trataba de la estatua de Dristan McKeltar, un guerrero de las tierras altas que había partido, incauto, a desafíar al dragón. Como los demás, había caido presa de las promesas de Gingoen, y ahora descansaba allí en forma de piedra.
Lyda se enamoró entonces de él, de su estatua, y de su historia. Y desde entonces acudía allí amenudo, y con su magia lograba transformarse en un sueño para la estatua de Dristan McKeltar, en el cual se convertía en un hada preciosa, y ambos hacían el amor...

Entonces, Lyda descubrió que su fantasía llegaría a su fin, ya que cuando aquella luna menguara por completo, Dristan perdería su alma, y ya no podrían volver a encontrarse en sueños.
En ese momento comenzó la cruzada de Lyda: Decidió reunir a las demás brujas y hechiceros para que le ayudaran a invocar a Gingoen, el Demonio Resentido imaginado en la Impotencia de Orfgod. Ella misma había hecho un pacto con él, si lo invocaba, el demonio permitiría que Lyda y Dristan estuvieran juntos para siempre...

En su cruzada por invocar al demonio, Lyda se encontraría con muchos y diferentes personajes: Mircea, la Señora que guarda la entrada; Lluvia, la Señora de la Tormenta; la hechicera Sanae; la bruja Lendaia; Genomo, el chamán duende; Gudrun, la bruja que habitaba el gran volcán; Murtagh, un gran hechicero que la ayudaría persiguiendo sus propios propósitos... Entre otros que me reservo...
Sé algo de algunos personajes. Sé poco de unos y más de otros, pero de ellos ya os iré hablando. No quiero extenderme mucho más.
Además, no quiero desvelaros tampoco el final que tengo en mente. El que me haya leído, sabrá que los finales felices y bonitos no son lo mío...

Este cuento es uno de los Resentidos, los cuentos que narran cómo fueron liberados en el mundo los terribles demonios que combatirían en la Guerra de la Roca tratando de arrasarlo todo en nombre de Orfgod... Pero ello pertenece ya a una historia aun más grandiosa, la de todo un mundo...


Pronto vuelvo con más!!!