15 de junio de 2012

Comienza la aventura...




Te despiertas como las tres últimas mañanas, cuando el sol sobrepasa el toldo que te daba sombra. El brillo del astro te ciega al abrir los ojos, y te viene todo a la memoria. Llevas tres días en la ciudad. No recuerdas nada salvo despertar en un muelle destartalado. Debiste llegar a bordo de algún barco, pero no había nave alguna amarrada. Te pones de pie, y caminas unos pasos, cruzando la pequeña plaza rectangular. En el centro se yergue una alta palmera, tan solitaria como tú, pues no hay nadie en la plaza, salvo otro vagabundo en la esquina opuesta. Se acurruca bajo una manta, y no le ves la cara. Te diriges al norte, abandonando el lugar por una callejuela. Los edificios se levantan abandonados, con las fachas arruinadas. Es incomprensible que pueda vivir alguien ahí, pero dado que toda la ciudad está igual, pagarías toda el agua que te queda para beber por pasar una noche en el interior de alguno. No sabes si es invierno en esta maldita ciudad demacrada, pero desde luego por las noches hace mucho frío.

A tu llegada, nadie te acogió. En el mismo puerto de la ciudad se levantaba un mercado, que no cesaba su actividad ni día ni noche, y cuando fuiste a mendigar, ni siquiera te dieron un trozo de pan. Ahí todo se vendía, te dijeron, pero por agua... Nadie compraba con dinero en ese lugar. ¿Cómo demonios has ido a parar a un sitio así? Aquí lo despojos malviven como pueden, no existe el dinero porque ni siquiera es valioso. El agua es lo que todos necesitamos para vivir, eso es lo que más vale, y lo que utilizan, pues, de moneda de cambio. Pero eso no es todo. Existen diferentes lugares donde conseguir agua... El primer día mendigaste agua en el Pozo de San Miguel, donde unos monjes, tras una larguísima cola, te dieron agua para llenar una botella. A cambio tan sólo debías pasar a su iglesia y rezarle a su dios, y a un ángel en los que no crees, y si existen no han hecho nada por ti. Así que ayer y el día anterior mendigaste en el Pozo del Pueblo, que se encuentra en el centro de la ciudad, en la Plaza del Juicio. Un lugar interesante... Al sur de la tremenda plaza se elevan los muros del Palacio de la Bruja, con el barranco seco de foso. Y al oeste, la fachada del Nuevo Palacio Inquisitorial, sede de los inquisidores, quienes ejercen control de la plaza y el pozo, además de gran parte de la ciudad. Las brujas y los inquisidores están en continua disputa, y la plaza se encuentra muy bien defendida. Al final te dieron agua, pero la tensión del lugar te ha impedido quedarte ahí mucho tiempo. Ahora estás en el barrio sarraceno. Ahí ni las brujas ni lo inquisidores tienen potestad. Da la impresión de que este barrio es más tranquilo, y aunque no sientes ninguna afinidad con su estilo de vida, ni creencias, los sarracenos te han permitido pasar las horas muertas ahí. Poco a poco te has ido dando cuenta de cómo funcionan las cosas en la ciudad. La gente se agrupa en bandas, para protegerse unos a otros. Los inquisidores, las brujas, los sarracenos, los negros, los bufones, la Orden del Arcángel San Miguel o los Cuarenta Ladrones son algunas de ellas, y de momento no te has atrevido a acercarte a ninguna.

Dejas a un lado una plaza diminuta, y después una bocacalle, para llegar a la Plaza Silenciosa. Adoras ese lugar. Parece que nadie se atreva a hablar ahí, y ni tú mismo has probado. El imponente templo se alza frente a ti con forma octogonal, con sólo de sus columnas en pie, arqueando su entrada. No has entrado en el lugar, pero te parece hermoso. Su fachada debió estar tallada con un hermoso altorrelieve que ya se ha perdido, dejando tan sólo escenas de viejas glorias ya incomprensibles. Al parecer ahí dentro viven uno sacerdotes, que cuidan del templo, amasando todos los libros que pueden. La Gran Biblioteca llaman al lugar, y la verdad es que por hermosa que es, no te parece la mejor opción.

En estos tres días te has dedicado a vagabundear, de allí por aquí. has estado en el barrio de los pescadores, donde desemboca el barranco. Has paseado por la Rambla de los Juglares, donde los bufones hacían piruetas y juegos de malabares. Te sentiste tentado a darle un trago de agua como recompensa al cuento de un trovador en la puerta del teatro, pero no lo hiciste. Te has horrorizado con el Paseo de los Condenados, donde los presos cuelgan de jaulas, a la espera de morir. Aquella avenida recorre la ciudad hacia la Puerta de Oriente, y en ella sólo hay sufrimiento. De las paredes hay hombres encadenados, llorando o implorando algo de comer. Cuelgan jaulas metálicas con personas dentro, algunas a punto de desfallecer... El lugar es horrible. Pero la Puerta es infranqueable. Parece ser la única salida de la ciudad, pero es imposible abrirla, y no te has atrevido a discutírselo a los inquisidores que la protegían. Las altas murallas os encierran a todos ahí dentro, hasta perderse mar adentro, entre la niebla perpetua. Ese puerto es infernal, ningún barco ha echado el ancla desde que llegaste, pareciendo el final infinito de una ciudad de almas en pena, de la que ninguna puede salir...

Es hora de intentar hacer algo. Puedes quedarte ahí sol@, o buscarte la vida. Podrías tratar de pasar desapercibid@, en una ciudad de tirados como es esta no te resultaría difícil... ¿Pero qué aburrido, no? Ahora es cuando tienes que decidir a dónde vas. La ciudad es enorme, pero no puedes salir de ella. nadie puede hacerlo. Aun así, hay muchos sitios a donde te puedes dirigir. Decide bien ahora, pues tu aventura comienza en este momento. Lo que hagas a partir de ahora, te llevará por un camino con un final absolutamente incierto en este momento. Suerte.







Taberna del Ladrón. Puedes dirigirte a la Taberna del Ladrón, donde viven los Cuarenta Ladrones. Aun no has entrado, pero dicen que no es mal lugar. No te vale la pena cambiar tu agua por cerveza cara, pero tal vez puedas conocer a alguien. Al parecer es una posada también, así que ¿quién sabe?

Burdel La Tierna. No te atreviste a entrar, pero el lugar parece sugerente. El burdel se encuentra en el mercado, en el edificio donde habitan los negros. No son muchos en la ciudad, y se apiñan allí como pueden. Tampoco puedes permitirte nada allí, pero puedes acercarte a ver qué hay.

Iglesia del Arcángel San Miguel. No es un mal sitio, pero tus creencias en este momento son algo que carecen de importancia para ti. No recuerdas nada, ¿para qué seguir al dios de otros? Aunque siempre cabe la posibilidad de que te acepten entre los cazadores de brujas, pues la orden mantiene a una guardia militar, que convive con los monjes tratando de imponer, mantener dirían ellos, su credo.

Nuevo Palacio Inquisitorial. No pareces encajar con la filosofía de vida de los inquisidores, y tampoco sabes cómo reaccionarán si ven acercarse a sus puertas a un@ mendig@ como tú. Aunque acercarte a ellos tampoco es mala idea, pues mantienen el control en gran parte de la ciudad, patrullando atemorizando a todos a su paso. Mejor que no te vean como una amenaza.

Taberna del Tahúr. No sabes mucho de este lugar. Está al este del barrio sarraceno, no lejos del Palacio de la Bruja. Parece un antro de mala muerte, y no sabes quién puede haber ahí. Tan buena opción como cualquier otra...

Mezquita. Los sarracenos parecen amigables, pero está claro que sois diferentes. No te harán daño seguramente, pero tampoco sabes qué te pueden dar. En lo alto de la torre, desde donde el almuecín llama a sus fieles cinco veces al día, éstos han improvisado un molino. A lo mejor podrías conseguir algo de pan ahí.

Paseo de los Condenados. No te gusta este lugar. Allí todo es sufrimiento, la gente desfallece y se muere... La calle llena de sangre... Es un lugar... Siniestro. Y con todo, tiene algo de atractivo. ¿No quieres volver a ver morir a los condenados?

Mercado. Puedes ir perfectamente ahora al mercado, pues lo encontrarás abierto. Allí todo el mundo estará comprando y vendiendo lo que hay en la ciudad, a cambio de su agua. No es que haya muchas cosas por aquí, pero siempre puedes acercarte a ver qué encuentras.

Palacio de la Bruja. El enorme palacio se eleva en un tono negro sobre la ciudad, aunque sus torreones están derruidos, y sus torres terminan en completa decadencia. Los altos muros que lo rodean, también negros, son resistentes como ninguno por aquí. Lo poco que has oído hablar de las brujas hasta ahora no es demasiado agradable, pero la opción te parece interesante. Aunque no tienes idea de cómo acercarte a ellas. La seguridad de la Plaza del Juicio te bloquea el paso hasta una puerta infranqueable. Pero el palacio tiene un edificio anexo al sur, en el lado completamente opuesto, dando al barrio en ruinas, un lugar peligroso... Tal vez allí puedas encontrar una entrada.

Barrio en ruinas. El norte de la ciudad está gobernada por la Orden y los Inquisidores, pero el sur es el caos. Existe un barrio en completa decadencia. Los techos y muros ya se han venido abajo con el tiempo, pues nadie los ha cuidado. Y al parecer, entre los escombros viven los mutantes que han bebido agua del Pozo de la Peste, que se encuentra allí mismo. No crees que sea un lugar seguro, pero te encantaría ver un mutante con tus propios ojos.

Puerta de Oriente. ¡Es impensable que nadie pueda salir de esta ciudad! ¿Por qué no ibas a poder irte si así lo quieres? ¿Por qué te lo impiden los inquisidores? ¡Malditos sean todos ellos! A ti te importa un comino todo esto, y quieres largarte de aquí. Y esa es la única puerta de la ciudad.







Así comenzaría La Habitación Número 11, el hipercuento que estoy escribiendo, ambientado en la Ciudad del Reo. Esta será la primera página de esta aventura que tú mism@ irás eligiendo a través de sus páginas. Veamos qué lugares de la ciudad visitas...

Estoy comenzando con este proyecto, del que os iré hablando a medida que vaya abanzando. Como ahora, os iré dejando fragmentos de  la aventura, para ver si consigo llamar con ello vuestra atención.
Saludos!














11 de junio de 2012

La Habtación Número 11: El Hipercuento

Hola! Anoche me puse en serio con La Habitación Número 11, un hipercuento ambientado en la Ciudad del Reo. Como sabéis, este juego de rol va a ser publicado a lo largo de este año, aunque aun no tenemos fecha. Y como ya venía dándole vueltas, me he puesto a escribir este hipercuento, ya que ahora tengo motivación extra.
Un hipercuento es, en definitiva, un cuento de aquellos de elige tu propia aventura, aunque en formato digital. La idea sería ponerlo gratis en mi web, en formato pdf y ebook (epub), para que desde cualquier lector (eReader o pc/mac) puedas viajar hasta la Ciudad del Reo, y vivir una aventura en primera persona, sin necesidad de directores de juego, etc. Cada capítulo irá seguido de las posibles opciones a seguir, de forma que no se lee el cuento de forma líneal, sino a saltos, pues tú mism@ vas construyendo la aventura con tus decisiones.
Aun estoy decidiendo si incluir la variable dados. ¿Qué quiero decir? Pues que sería divertido que el lector cuente con un par de dados de 10, para ver si puede llevar a cabo algunas acciones de la historia, lo cual determinaría, además, su camino a través de las páginas del cuento. En ese caso al comenzar el cuento habría que hacerse una hoja de personaje. Lo que no me gusta de la idea es que muchos lectores potenciales no tendrán esos dados, o que por el simple hecho de no conseguírselos, pasen de leerlo... No sé.
Otra duda que tengo es si incluir diferentes personajes a elegir... Posiblemente las opciones sean simplemente elegir entre un hombre o una mujer. Esta dicisión podría determinar algunas de las decisiones a lo largo de la aventura. Aunque también me complica bastante el trabajo.
Dadme vuestra opinión sobre ambas cuestiones!



Bueno, anoche estuve haciendo un boceto del cuento. Al tratarse de un hipercuento no basta con esbozar una línea argumental, ya que en este caso el lector va decidiendo su camino. Así que he planeado varias líneas argumentales, que se van cruzando, van llevando a caminos sin salida, a muertes inesperadas, a diferentes logros en la historia, y a posibles finales (éxitos) diferentes, alguno de ellos totalmente opuestos. Todo depende de la decisión inicial y de la sucesivas que vayas haciendo al leerlo.




Aquí os dejo unas capturas de las notas que tomé anoche en mi cuaderno. No vais a entender nada, pero os podeis hacer una idea del lio que supone escribir un hipercuento. Estoy muy emocionado!!

Escribir La Habitación Número 11 me supone dejar a un lado las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, pero no importa. Pronto regreso a ella.

Ah! por cierto, estos días subiré un apartado en mi página web para La Habitación Número 11.

Pronto más!














7 de junio de 2012

Ciudad del Reo: El Carnicero | Mi perfil en facebook!

Hola! vengo a hablaros de algunos avances que he hecho en la Ciudad del Reo, además de en mi integración de las redes sociales: me he hecho por fin un perfil en facebook como escritor!

Los primero es lo primero. Hay una nueva figura en la Ciudad del Reo: El Carnicero.

Su nombre resuena entre susurros, callejones y tugurios oscuros. Él es quien hace el trabajo sucio a la mayoría de bandas, pero sólo unos pocos saben dónde se oculta. El Carnicero es especialista en interrogatorios. Vive modestamente en algún lugar del Barrio Viejo de San Miguel, al este, pero en el subsuelo oculta toda una cámara de tortura, que utiliza de forma clandestina. Esta actividad estaría mal vista si llegara a la opinión pública, pues sus servicios son reclamados tanto por Inquisidores, la Orden, los Sarracenos o las Brujas.
El Carnicero es un sicario que vive de la tortura. Es sanguinario y despiadado, y disfruta con su trabajo. Algunos han llegado a decir que incluso se come a las víctimas que no resisten el interrogatorio. Es un obeso, cojo y calvo, que sólo vive para producir dolor.
Todo aquel que requiera sus servicios, antes tendrá que encontrarlo, y lograr que éste confíe en él o ella...


Para acceder al apartado del Carnicero en la página de la Ciudad del Reo, pincha el siguiente enlace:






Además, os presento mis perfil en Facebook como escritor. Llevaba mucho tiempo planteándome hacerlo, pero no me decidía, supongo que por vergüenza, ese muro que me he puesto delante durante tanto tiempo. Pero por fin lo he hecho. Mis perfiles de Twitter y Google+ ya estan listos, incluida la página de La Leyenda de Golöel en Google+, ya os los mostré estos días, pero al fin os traigo también el perfil de Facebook. A ver si todo esto me ayuda a moverme, a promocionarme. Cuento con vuestra ayuda para eso!! 
Si te gusta lo que hago, compártelo en en tus redes sociales, y ayúdame a crecer!
Gracias!












24 de mayo de 2012

Publicación de la Ciudad del Reo

Bueno, por fin vengo a daros la noticia.
No sé muy bien por qué me la estaba reservando, cuando todo marcha viento en popa.
Hace unas semanas se puso en contacto conmigo la Editorial Masquemodulos, que trabajan con juegos de rol. Publican juegos, y módulos (ayudas y suplementos para DJs y PJs) de juegos ya publicados, como Vampiro, La Llamada de Cthulhu o ESDLA. Me pedían si podían colgar algunas de mis aventuras en su página, para compartirlas con otros jugadores, lo cual ya me parecía la mejor de las ideas antes de saber de ellos. Así que además de ofrecerles La Noche que No Acaba (Warhammer Fantasy) y Las Conchas de MediaLuna (adaptado de 7º Mar), les hablé de la Ciudad del Reo. Resulta que ya habían estado consultándolo, y les pareció que podría ser un buen proyecto para editar.
Así que en eso estamos. La idea es editar la Ciudad del Reo, en formato PDF, y moverlo por internet de forma gratuita (bajo licencia Creative Commons), y más adelante, si va bien la cosa, pensaremos en llevarlo al papel y a las librerías.
De momento la maquetadora está trabajando en montar el PDF, y le está quedando de miedo. Una ilustradora va a participar también, para los dibujos de interior y los planos de la ciudad y los lugares de ella donde podrían desenvolverse las aventuras. Tenéis un detalle de todas ellas la página de la Ciudad del Reo. Actualmente estoy trabajando en los bocetos de estos planos, para que la ilustradora pueda hacerlos realidad.

Este proyecto me hace muchísima ilusión. Creo que puede quedar genial. Veamos a dónde llega.
El borrador de la maqueta, que incluye las 15 primeras páginas (de casi 100, sin incluir los mapas), es increíble. La maquetadora está haciendo un trabajo fabuloso.
Me gustaría enseñároslo, pero voy a haceros esperar por el PDF definitivo. Me tendréis que perdonar. Os aseguro que yo estoy más ansioso que cualquier otro.

Ya os iré contando cómo avanza este proyecto!!
Darka.











23 de mayo de 2012

Mis Sitios

La Leyenda de Golöel 2.0 es como llamo a esta nueva etapa, en que he conectado todos mis sitios: mi web, mi blog, mi blog científico (aun en construcción), el blog del viaje a μ-Nesia, mi cuenta de Google+ y mi Tweetter.

Desde aquí tienes acceso a todos estos sitios, para seguirme desde la plataforma que elijas:

Mi Web: La Leyenda de Golöel

Mí perfil en Google+

Mi perfil en Twitterr: @xjpeake




Mi Blog Científico: ¿Cómo calculan los que no calculan?

μ-Nesia

Mi perfil en facebook





Saludos!!

15 de mayo de 2012

Ciudad del Reo: zonas de las bandas

Hola a tod@s!
Como veis, ultimamente estoy trabajando en la Ciudad del Reo.
Concretamente, estoy trabajando en los mapas de los lugares individuales, es decir, de los sitios a los que pueden dirigirse los PJs durante la aventura.
Pero además, he hecho este mapa, donde se marcan las zonas dominadas por las diferentes bandas.





Os dejo aquí un par de enlaces que ayudan con este mapa:
Bandas de la Ciudad del Reo
Lugares en la Ciudad del Reo




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30 de abril de 2012

Mapa de la Ciudad del Reo

Por fin, tras tanto tiempo, puedo mostraros el mapa vigente de la Ciudad del Reo. La verdad es que llevaba doblado, y en el interior de un libro, por lo menos hace tres años. Ahora lo he pasado a limpio y escaneado, aquí os lo muestro.
Estos días estoy trabajando de nuevo en la Ciudad del Reo, espero en breve contaros por qué.
He arreglado la página, que tenía errores en los textos y de formato. He actualizado alguna cosilla, subido la Hoja de Personaje (que aun no entiendo por qué no estaba online) y por fin, el mapa.






En la Ciudad del Reo malviven despojos, prisioneros en una ciudad en la que la moneda de cambio es el agua. Nadie puede atravesar sus muros, o huir por el puerto, único sustento de la urbe. Por él llegan suministros y nuevos habitantes de la ciudad, que al llegar no recuerdan nada. No saben que son los más peligrosos villanos, y que allí han sido exiliados, al olvido...
En la ciudad hay altos palacios, iglesias y mezquitas, por sus calles los bufones hacen malavares, y las brujas se esconden. El mercado siempre está en ebullición, pues no descansa día y noche. Por las calles patruyan inquisidores, ataviados con duras armaduras. Los negros y los sarracenos se esconden de ellos, así como de los demás fanáticos religiosos de la ciudad. Los mutantes se ocultan en el barrio en ruinas, al sur de la ciudad, en constante lucha con las alimañas, que mantienen el control sobre el Pozo de la Peste... Y cerca, silencio, el cementerio, donde los que ya no viven aun caminan de noche...

La Ciudad del Reo es un ambiente creado para jugar a rol, donde un buen DJ sabrá ambientar una aventura en una ciudad decadente, de la que nadie puede salir.




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23 de abril de 2012

30

Bueno... Es mi cumpleaños. En Tenerife aun no, pero por media hora... Cumplo 30 trabajando como un esclavo por cuatro duros, las cosas con ella... así, así. Tengo una carrera y un máster, y estoy con el doctorado, cosa con la que no sé qué haré después. ¿Cómo me veía cuando tenía 20? Han pasado diez años... Ha sido un momento, y me han pasado tantísimas cosas...
Pero he tomado una decisión para mí mismo: no quejarme de las cosas nimias.
En realidad no me va nada mal. Estoy haciendo lo que quiero, estudiando lo que quiero (dificultades de aprendizaje), y hasta me he sentido que soy escritor. Hace un par de meses fue, cuando me pasaba los días escribiendo la tesis en la facultad, y por las noches escribiendo el cuento. ¿Si no soy un escritor? ¿Qué demonios soy?
En estos diez años he escrito once cuentos largos, y estoy con el décimo segundo: El Cuento del Dragón y la Sirena (2003); La Canción de Clauda (2004) y Un Atimo (2005), los cuales me recordarán siempre a Holanda; Alba, la Hija de los Mares (2005), aunque éste en realidad fue escrito mucho antes; Kelpie, la Dama del Amanecer (2006); Scropolo, el Necrófago (2007); La Leyenda del Sin Fin (2007); El Duende, la Dama y el Monstruo del Lago (2008), el cuento de Escocia; Los Doce Navíos Elfos (2008), el cual nunca pensé que escribiría, y ya estoy tomando notas para su reescritura; Historia de una Estatua de Piedra (2011); y La Sirada (2010), mi cuento más especial. Actualmente trabajo en Las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, mi cuento más ambicioso, sin duda. Espero tenerlo para finales de año. Y no puedo olvidarme del Cuento de Siläe, que estuve escribiendo en 2005-2006, y que dejé por terminar...

Y he disfrtado muchísimo haciéndolo. Cumplo 30 con once cuentos que me encantan, y sigo escribiendo sobre Mi Mundo, que no deja de crecer.
¿Ves como en realidad no puedo quejarme?

A ver cómo me siento a los 40...


Darka.






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17 de marzo de 2012

Recapitulando... Inicio de El Eviterno.

48 días sin escribir aquí... un record catastrófico.
He de admitir que en mi vida ha habido cambios, algunos buenos, otros tristes, y he estado bastante disperso.
Aun así, mi cabecita no ha dejado de girar, y he sabido muchas cosas de Mi Mundo.
En este tiempo, en realidad, nunca dejé de trabajar. He terminado La Paz de Cartesse, escrito por completo El Secreto del Monstruo, y he comenzado El Eviterno. Estos tres títulos corresponden a diferentes relatos de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, la historia en que trabajo actualmente, como sabéis.

Para ponerme al día, os dejo aquí el índice actualizado de esta historia. Practicamente tengo cada acontecimiento situado ya en su sitio, un tremendo puzle que voy uniendo desde hace ya más o menos un año atrás. Faltaría sólo concretar los acontecimientos sucedidos en El Libro de las Bestias, el relato del que menos sé, aun. Lo estoy dejando para el final, pues salvo por La Batalla de las Bestias, que es la sexta parte de La Corona Radiante, es el último de los relatos que componen la historia.

Para consultar planos y la línea del tiempo del cuento, visita el siguiente enlace: Crónicas de la Guerra de los Mil Años.

El índice de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años es el siguiente:


-397
La Torre
(16 páginas)

-308
La Torre del Recuerdo 
- La Corona Radiante I -
(7 páginas)

-74
El Palacio de las Cigüeñas
(39 páginas)

-3
Ilan'Dui
- La Corona Radiante II -

52
El Creador de Mundos
(43 páginas)

117
El Paso Norte del Muro de Ëslinor
- La Corona Radiante III -

196
Koragk, Matabestias
- La Corona Radiante IV -

208
El Secreto del Monstruo
(12 páginas)

209
Thor-Lunn, el Rey Único
- La Corona Radiante V -

211
El Eviterno

300
La Paz de Cartesse
(53 páginas)

425
El Abismo

(Fecha desconocida aun)
El Libro de las Bestias

456
La Batalla de las Bestias
- La Corona Radiante VI -
 


A continuación, os dejo un pedazo extraído de El Eviterno. Debo confesar que llevo pensando y tomando notas de este cuento, durante los últimos... 6 años? no podría asegurarlo. En realidad El Eviterno es una historia independiente, pero dado que los primeros acontecimientos ocurridos en ella suceden durante la Guerra de los Mil Años, he pensado que sería buena idea incluir la primera parte de lo que algún día será El Eviterno aquí, en las Crónicas de la Guerra de los Mil Años. Tal vez dentro de otros 6 años escriba la segunda parte, que sucede unos ocho siglos después de este momento... Me encanta!
Así, esta primera parte, este relato, comenzaría en 211, en la Torre del Recuerdo, donde Lendaia, una estudiosa que habita el grandioso templo, pretende robar un libro, por motivos propios que me reservaré ahora... Lo que os muestro precede en un día a la invasión de las bestias sobre la Torre del Recuerdo, momento en que ella conseguirá huir con dos libros, pues no sabe cuál es el que necesita... 
A ver qué os parece:




Subía siguiéndola por la escalinata, que recorría todo el interior de la torre hueca. Habían subido al menos hasta la altura cuarenta y dos, y estaba realmente emocionada, pues nunca había estado tan alto de la Torre del Recuerdo. Lendaia iba tras la elfa, sabiendo que no habría podido subir tanto sin ella, que sí tenía permiso. Había logrado hacerse amiga suya, aunque bastante le había costado, pues era una elfa solitaria. Todos la conocían como la Dama Negra. Llevaba mucho tiempo en la torre, antes incluso de haber nacido Lendaia, al parecer. Siempre estaba sola, leyendo y husmeando entre los incontables tomos de la torre. Y fue a ella a quien se había dirigido en busca de ayuda unas semanas atrás.

Ahora, el golpeteo de su báculo resonaba en cada peldaño mientras ascendían por la escalera, dejando por debajo cinco pisos huecos, que mostraban las estanterías repletas de libros. Y abajo, en la altura treinta y ocho, unos cuantos estudiosos, que no las prestaban atención alguna. Cuando se encontraban en la altura cuarenta y tres, la elfa fue directa, rodeando el interior de la torre por aquel pasillo junto a la estantería, hasta detenerse frente a una colección de seis enormes tomos sin inscripción aparente en sus lomos.

La Dama Negra, de pie frente a ellos, la miró, y Lendaia se detuvo en seco. Llevaba tanto tiempo ansiando ese momento...- Prométemelo una vez más.- Le dijo en voz baja con su acento élfico.

- Te lo prometo. El libro no va a salir de la torre.

La elfa asintió. Tenía el cabello negro como la noche cerrada, y la piel clara y tersa. La juventud elfa era hermosa en ella, pero en los ojos tenía algo que la hacía diferente a todos los elfos de la Torre del Recuerdo. Parecían desconfiar de todo el mundo. Cogió el segundo de los tomos, empezando por la izquierda, y cargó con él de regreso por la escalinata. Era muy pesado, así que la elfa lo cargaba como podía, apoyándose en su báculo, como si fuera una anciana, lo cual intrigaba mucho a Lendaia.

Bajaron hasta la altura treinta y ocho, donde una enorme biblioteca cuyo techo se alzaba seis alturas por encima, las esperaba para la lectura de aquel grimorio. En la cámara había un elfo y tres enanos, concentrados en la lectura en pupitres separados. Sortearon varias estanterías que dividían la biblioteca, hasta llegar a un lugar cerca del muro donde había una mesa vacía en la penumbra.

- Esto no es un libro, Lendaia.- Dijo la elfa sentándose.- Es un Lunariu. Y como éste existen otros cinco.- Ella también tomó asiento, y se puso a escuchar a su amiga. Habían pasado muchos ratos comentando los textos que habían leído, e incluso escribiendo o transcribiendo otros, que allí permanecerían a resguardo.- Los Lunarius fueron escritos hace muchísimo tiempo, antes incluso de que el Mundo cambiara, y están aquí ocultos, pues Ivette, Diosa del Destino, quien los escribió, se marchó horrorizada por lo que sabía que iba a pasar...- Lendaia no terminó de digerir aquello.- En los Lunarius escribió lo que iba a acontecer. En cada uno de ellos narró los acontecimientos, las casualidades, que harían posible la llegada de los Demonios Resentidos.- Ella jamás había oído hablar de ellos hasta que la elfa los había nombrado días antes. Ahora le volvía a contar aquella historia, que solo había escuchado en pedazos.- Terribles criaturas que destruirán el Mundo... Pero no temas, que aún falta mucho para ese momento, si te crees lo que dicen sus páginas. En ellas, la Diosa escribió lo que iba a suceder cada noche hasta el momento en que fueran invocados, salvo las de luna nueva, pues en esas noches, la Diosa no pudo ver. A lo largo del texto, muestra las lunaciones que han surcado el Mundo, contando cada suceso con sus palabras.- Entonces, para terminar con aquel misterio, la Dama Negra abrió el grandioso tomo, y el polvo se hizo en el aire, pues llevaba demasiado tiempo allá arriba arrinconado. Y al verlo, Lendaia se maravilló por completo. Las páginas que la elfa pasaba estaban llenas por completo de palabras, sin dejar prácticamente espacio en blanco, de margen a margen. Y encadenando las frases, símbolos que figuraban lunas crecían y decrecían en orden, mostrando las diferentes lunaciones. No lejos del final del Lunariu, la elfa se detuvo tras un rato, pasando páginas más despacio, para dar con la que buscaba, y fue a leer en voz alta, pero se cayó de pronto, y la miró fijamente. Lendaia quedó perpleja, sin saber qué pasaba. Entonces la Dama Negra cerró el grimorio de golpe, y se levantó apresurada.

- Olvida lo que te he dicho. Olvida que te he enseñado esto, y no subas jamás hasta aquí.

(...)




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29 de enero de 2012

La Ciudad de Esslnesse - Tercera Parte

La Ciudad de Esslenesse
(Parte III) 


Alarico caminó lentamente más allá del límite del campamento, entrando en tierra de nadie. Aquella explanada nevada se extendía solitaria, hasta terminar en las altas murallas de la ciudad de Esslnesse, cubierta por aquella espesa neblina matutina. La antaño ciudad elfa, ahora ocupada por los pridonios, ya fue en su época la ciudad más poderosa de la Tierra de Tronia. La primera torre que los elfos levantaron en la orilla norte del Esselnian, dio lugar a la gran ciudad que era ahora. Aquél primer asentamiento databa de la Edad de los Elfos, cuando los hombres aun no tenían consciencia de sí mismos, y ahora lo llamaban el Baluarte de los Legionarios. Más tarde fue construida la primera ciudad, levantando la primera muralla, tiempos en que fue levantado también el hermoso palacio que la coronaba. La ciudad prosperó, y bajo el gobierno de Einat, Señor de Esselnsse la ciudad creció, con las obras que taparon el Río Esselnian, dejando la ciudad sobre él. Además, se levantaron varios fuertes, unidos por una alta muralla, para proteger a sus habitantes... A los pridonios les costó mucho conquistarla, y él sabía que también sería difícil ahora. 

- Está todo listo, mi Rey.- Jeriel era uno de sus mejores guerreros, y aunque le superaba en edad, le era fiel sobre cualquier cosa. Los hombres le seguían, tanto como a él mismo, pero no le importaba, pues todos luchaban juntos contra los pridonios, por arrebatarles todo aquello. 

- No todo.- Le respondió Alarico.- Elige un preso. Algún asesino o violador. Y que lo envíen con un mensaje. 

- ¿Qué mensaje? 

- Que le digan a Honorio que quiero hablar con él...- Alarico sonrió a Jeriel, y éste le siguió con una carcajada. Ambos se dieron las manos, y a modo de despedida, Alarico volvió a hablar.- Prepara a tus hombres. Este día que nace es el acordado. 

El otro asintió, y se marchó a prepararlo todo. Los hombres ya se despertaban en las tiendas, montadas tres días atrás a lo largo y ancho alrededor de los muros de la ciudad. Alarico había dispuesto a su ejército al norte; las tropas de Ladd llegaron por ambos lados del río, desde el este, y ahora continuaban rodeando Esselnesse, hasta cerrar el sitio junto a los ejércitos venidos desde Bronosa, que aunque en menor número, habían acudido a la contienda. Numerosos señores de la guerra visigonotes se encontraban aquella mañana alrededor de la ciudad, unidos bajo el mando de Alarico, que acaba de ordenar el comienzo de la batalla. Dos jinetes corrieron a lo largo de la formación levantando la nieve a su paso, ocultos por la niebla, portando los últimos planes de batalla y la orden del comienzo del bombardeo. Se giró hacia su ejército, y vio cómo todos se preparaban, eran varios millares de hombres, que junto a los ejércitos de Ladd y Bronosa convocaban allí a por lo menos cincuenta mil visigonotes. 

Horas más tarde, esa misma mañana, toda aquella ingente cantidad de guerreros se lanzaría a la carga, corriendo hacia la ciudad. Las catapultas, que no habían cesado de bombardear la ciudad en los últimos días, lo harían con más agresividad. Las torres de asedio avanzarían en el centro de los ejércitos, y las flechas volarían en ambos sentidos. Las catapultas pridonias harían acopio de su homólogas, y no pararían de arrojar rocas sobre el ejército visigonote, que marcharía en masa cubriendo la nieve hasta entonces impoluta...


Extraído de La Paz de Cartesse

23 de enero de 2012

La Ciudad de Esselnesse - Segunda Parte

La Ciudad de Esslenesse
(Parte II) 



Nos tienen rodeados.- Honorio, Augusto de Pridonia, golpeó la mesa con el puño sobre un mapa de la Provincia de Tronia. Estaba desplegado abarcando toda la mesa, y en el centro, estaba Esslnesse. Era un mapa antiguo, de cuando sus antepasados, unos cuatro siglos atrás, les arrebataron esa tierra a los elfos. En él se mostraba toda la Tierra de Tronia, con las fronteras que por aquel tiempo delimitaban la Provincia, cuando aun Bouronne no había sido conquistada. A Honorio le disgustó usar aquel mapa, pero era el que le habían traído, y dudaba de si alguno de sus esbirros se atreviera a bromear con aquella situación. Con todo, había sido actualizado, y tenía garabateados pueblos y ciudades que en aquel tiempo no existían. Sobre Esselnesse había clavado un pendón púrpura con el símbolo imperial, además de banderas por cada una de las legiones que había en la ciudad, que no eran más que cuatro. Sobre Gordisone, Ladd, Bronosa y Bouronne había pendones naranjas, aunque este último tenía el escudo visigonote, indicando la posición de Alarico.- Maldita sea...- Dijo para sí. Estaba rodeado de seis hombres de confianza, además de por los centinelas, en las paredes de la cámara. Era una sala enorme, donde hermosas columnas elfas levantaban una bóveda que se alargaba varias docenas de pasos en el interior del Palacio de los Emperadores, al norte de la ciudad de Esselnsee. Había tapices en las paredes, mostrando escenas de batallas pasadas, de los tiempos en que el Imperio conquistara la ciudad. Valientes legionarios, entre héroes de renombre, derrotando a elfos y arrebatándoles aquellas tierras para siempre. Observó la figura de Caludio Julio, primer César de Pridonia, en un telar que representaba la fundación del Imperio... Suspiró. Aquellos hombres habían combatido por la Tierra de Tronia, dado sus vidas, y su memoria, para que él la convirtiera en polvo. En un recuerdo...

- ¿Qué dice la nota, mi Augusto?- El que habló era Prodóximo, César de Pridonia, que portaba su equipo de batalla completo, como si la batalla fuera a comenzar ahí mismo.

- Es Gordisone...- Honorio volvió a suspirar, maldiciendo por dentro.- Se ha salvado media legión, que regresa. Pero los batidores interceptaron un mensaje para Alarico. Va a atacar con la próxima luna. ¡Y yo acabo de perder a seis legiones!- Volvió a dar otro puño sobre el mapa, enfurecido.- Él está en Bourone.- Añadió señalando al pendón naranja.- Pero atacará también desde Ladd y Bronosa. Estad seguros de eso.

- Tenemos legiones de refuerzo, mi Augusto, y armaremos milicia.- El Cónsul Agasta Atiro era el encargado de la guarnición de la ciudad, y bajo su mando había dos legiones. La Novena y la Quinta legiones correspondían directamente al César y a él. Honorio lo observó, tal vez calculando con cuántos efectivos contaban más.

Llevó su mirada hasta Pravianne, donde otras tres banderitas púrpuras simulaban hondear.- Enviad un mensaje al Cónsul Tadío, quiero a sus tres legiones aquí. Ya. En catorce días no llegarán, pero si establecen un sitio, nos serán de ayuda.- Uno de los seis hombres abandonó la sala de inmediato.- Atiro y Prodóximo, preparad a vuestros hombres. Reunid a todo el que pueda levantar un arma, y subirlos a esas murallas dentro de catorce días, porque no vamos a dejar que nos quiten también Esslnesse. Yo nací en esta ciudad, y en ella moriré de anciano, gobernando este Imperio. ¡¿Está claro?!- Ese  último grito no hacía falta, y todos se sobresaltaron. Al momento, saludaron al Augusto, y se marcharon del salón por el final de la bóveda. Honorio se quedó callado primero, pero mientras iba encolerizando dejó de reprimirse las ganas, y lanzó un buen grito de rabia, mientras arrugaba aquel mapa obsoleto, rasgándolo por donde pendones y banderas marcaban puntos estratégicos. Y cuando quedaron clavados sobre la madera de la mesa, sin sentido aparente, Honorio calló de nuevo, dirigiéndose hacia el pendón naranja donde antes estuvo Bouronne, para arrojarlo con ansia al fuego de la chimenea...



Extraído de La Paz de Cartesse
Crónicas de la Guerra de los Mil Años



Para leer la continuación de este relato:

15 de enero de 2012

La ciudad de Esselnesse

Hace tiempo que no vengo por aquí. Voy a tratar de darle vidilla al blog, porque últimamente lo tengo abandonadísimo. He pensado narraros la conquista de Alarico I, Rey de los Visigonotes, sobre Esselnesse, la ciudad pridonia más poderosa de la Tierra de Tronia. Todo ello forma parte de una de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, que por nombre lleva La Paz de Cartesse.
Hoy os traigo el comienzo de ese capítulo del cuento, para ir mostrándolo próximamente.
Además, os dejo el mapa de la ciudad de Esselnsse en ese momento (año 315 en el Calendario del Viejo Mundo), que lo he hecho estos días. A ver si os gusta!












Bourone. Año 315 

Aquel invierno había sido muy duro en aquella región del Mundo. Las estepas que se extendían hacia el sur de la ciudad de Bourone, más allá del Río Bringuidamo, estaban cubiertas de nieve. En aquellos doce largos años, desde que conquistaran la ciudad, jamás habían visto nevar de aquella manera. Las aguas del río bajaban gélidas, con los deshielos de las lejanas Montañas del Anochecer, en oriente, donde terminaba el Viejo Mundo. Ahora corría una ventisca nocturna, que bailaba haciendo remolinos sobre la helada. Aquella primavera no tendrían con qué comer, y Alarico lo sabía tan bien como los millares de soldados que albergaba la ciudad. Un copo de nieve fue a detenerse en su mejilla, haciéndole estremecer. Parecía que iba a comenzar a nevar de nuevo, pero el Rey de los Visigonotes no se inmutó. Su enorme tamaño contrastaba con el de la mujer, que no le alcanzaba la barbilla. Estaban cogidos con ternura, para darse calor, cubiertos con una enorme manta, formando un único bulto sobre las murallas de la ciudad. El paisaje era hermoso, con aquella estepa yerma, completamente blanca, y el cielo plagado de estrellas. La luna alcanzaba a iluminarlo todo desde el cielo, aunque en su recorrer, pronto se ocultaría tras los nubarrones que venían del oeste, amenazando con volver a descargar aquel polvo blanco congelado.

- ¿Qué vamos a hacer la próxima primavera?- Preguntó ella. Su rostro estaba bañado por la plata de la luna llena, y se veía muy hermosa. Era una muchacha joven, que Alarico veía a menudo. Se amaban en secreto, aunque todos lo supieran, pero él no deseaba el matrimonio, pues no quería nada que le atara, distrayéndole de su mayor ambición, conquistar toda la Tierra de Tronia.

- No te preocupes por el grano o el pasto, mi bonita. Aguesta, nuestra Diosa de las Estaciones, está castigando a los pridonios, sin darse cuenta de que los visigonotes también estamos aquí. Pero no importa, deben tener muchos alimentos almacenados en Esselnesse, es la ciudad pridonia más poderosa en la Tierra de Tronia. ¿Cuántas bocas tendrán que alimentar allí?- Se detuvo a suspirar, exhalando un largo vaho que se evaporó en la noche.- Cuando acabe este invierno, honraremos a Aguesta y a Nëmor en los salones de esa ciudad, mi nena, y la próxima primavera será próspera.

Ella no dijo nada, sólo deseó que su Rey tuviera razón, y lo abrazó con cariño. Estuvieron así un poco, observando aquel paisaje desolado, mientras caían los primeros copos de nieve, traídos con la brisa. Había deseado tanto ese momento, y no pensaba dejar que aquel invierno helado se lo estropeara. Al poco de ocupar Bourone, Estilicón, César de Pridonia, había establecido un asedio al sur de la ciudad, que duró cinco años. Pero durante el tercer año de sitio, Alarico logró convencer a los señores visigonotes que aun vivían al otro de la muralla. Por el este, las bestias se acercaban, y aquello era insostenible, así que al fin los últimos visigonotes se le unieron, y con el comandándolos, lograron conquistar los territorios pridonios al este de la Tierra de Tronia. Así se hizo con Gordisone desde Meridia, dando un duro golpe al Imperio, pero cuál fue la sorpresa del Rey Visigonote cuando se enteró de que Estilicón había muerto, agonizando en su lecho de algún mal que nadie supo curar. Aquella noche celebraron mucho en los salones de Gordisone. Sin Estilicón, el sitio duró dos años más, pero no lograron nada. Alarico había conquistado Ladd a occidente, Bronosa al sur, el Bosque de Lindsey, y aunque había sido incapaz de tomar Firlanitx, tenía rodeada Esselnesse. Y pensaba ver entrar la primavera desde allí. La luna terminó alzándose en el cielo negro, ocultándose tras aquella nube que terminó por cubrirlo todo. Ya sólo faltaban catorce noches. Con la luna nueva sus ejércitos de Ladd, Bronosa y Bourone se encontrarían ante los muros de la ciudad pridonia de Esselnesse, y no les darían tregua. 

Extraído de La Paz de Cartesse 


Para leer la continuación de este relato:



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